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Refutando la Evolución
Un manual para estudiantes, padres y profesores que responde a los últimos argumentos
en favor de la evolución
por Jonathan Sarfati, Ph.D., F.M.
Capítulo 8: La Edad de la Tierra
Para que la humanidad haya evolucionado a partir de las partículas sería
necesario que la Tierra tuviera miles de millones de años. Por lo tanto el
libro Enseñando la Evolución presenta lo que dice que son evidencias
de largas edades. Esto se ilustra gráficamente en una tabla en las páginas
36–37; la existencia del hombre ocupa un segmento tan pequeño al final
de una línea de 5.000 millones de años que es necesario ampliarla
dos veces para que pueda observarse.
Por otra parte, si basamos nuestras ideas en la Biblia, llegamos a una imagen muy
diferente. La Biblia dice que el hombre fue hecho en el sexto día de la creación,
hace unos 6.000 años. Así que si construyéramos una línea
de tiempo a partir de los datos bíblicos el hombre aparecería casi
al principio, no al final. Si usáramos la misma escala de tiempo que usa
el libro Enseñando la Evolución para representar la historia bíblica
de la Tierra, el hombre aparecería una milésima de milímetro
después del principio! Los cristianos, por definición, consideran
seriamente las declaraciones de Jesucristo. Jesús dijo:
pero al principio de la creación, varón y hembra los hizo Dios
(Marcos 10:6) lo cual tiene sentido a la luz una línea del tiempo basada
en la Biblia, pero contradice totalmente la línea que enseña el libro
Enseñado la Evolución.
En este capítulo se analiza la formación de las rocas y los métodos
de datación a la luz de las predicciones de estos dos modelos contrapuestos.
Las rocas
Normalmente para probar la inmensa edad de la Tierra se hace referencia a los grandes
espesores observados en las rocas sedimentarias halladas en todo el mundo En primer
lugar, Enseñado la Evolución da una definición muy útil
en la página 33:
Las rocas sedimentarias se forman cuando los materiales sólidos transportados
por el viento y el agua se acumulan en capas y luego se comprimen con otros depósitos
sobrepuestos. Las rocas sedimentarias a veces contienen fósiles formados
a partir de partes de organismos que han sido depositados junto con otros materiales sólidos.
El punto de partida para el adoctrinamiento que nos llevará a la noción
de “grandes edades” lo constituye la declaración “a menudo
alcanzan a espesores grandes durante largos períodos de tiempo.” Sin
embargo, esto es ir más allá de la evidencia. Estos grandes espesores
podrían ser perfectamente producidos por un poco de agua durante largos períodos,
o por una gran cantidad de agua durante períodos cortos. Ya hemos hablado
de cómo distintos prejuicios pueden dar lugar a diferentes interpretaciones
de los mismos datos, en este caso de las capas rocosas. Preferir la primera
interpretación constituye una decisión filosófica,
no científica. Dado que hoy en día los procesos de sedimentación
suelen ocurrir lentamente, se suele dar como cierto que siempre ha sido
así. Si es así, entonces las capas rocosas se han formado a lo largo
de largas edades. El Uniformismo es una filosofía que da como cierto
que los procesos siempre han ocurrido a velocidad constante (“el presente
es la clave del pasado”).
El uniformismo se definía así en mi propia clase de geología
de la Universidad en 1983, y se contrastaba con el catastrofismo. Pero más
recientemente, la palabra uniformismo se ha usado en otros contextos para referirse
a la constancia de las leyes naturales, algunas veces llamado también “el
uniformismo metodológico”, en contraposición a lo que algunos
han llamado “uniformismo sustantivo”.
También hay que señalar que los geólogos uniformistas desde
hace mucho tiempo consideran plausible un suceso catastrófico ocasional (es
decir localizado). De todas formas la geología histórica moderna surgió
de este principio general de lentitud y gradualismo que sigue siendo el marco predominantemente
para explicar cualquier formación geológica. A pesar de ello las evidencias
de formaciones catastróficas están tan extendidas que existe ya un
creciente cuerpo de neo-catastrofistas. Pero debido a sus prejuicios naturalistas,
prefieren, por supuesto, rechazar la explicación de la inundación
(global) del Génesis (2 Pedro 3:3–7).
Sin embargo, una inundación global dejaría testimonios fósiles
y erosionaría inmensas cantidades de sedimentos depositándolos luego
en un lugar diferente. Muchos organismos habrían sido enterrados con gran
rapidez y fosilizados.
Además, varias catástrofes recientes demuestran que los eventos violentos
como el diluvio /inundación descrito en el Génesis podría formar
capas rocosas muy rápidamente. La erupción del monte Santa Elena en
el estado de Washington produjo en menos de un día una serie de
finas capas sedimentarias de un espesor de 7,6 metros (25 pies)1 Y se ha observado cómo una mezcla de arena
bombeada rápidamente depositó aproximadamente 1 metro (3 ó
4 pies) de finas capas en una playa en un área del tamaño de un campo
de fútbol.2 Los experimentos
de sedimentación realizados por el creacionista Guy Berthault, a veces trabajando
junto a no-creacionistas, han demostrado que se pueden formar capas finas mediante
un mecanismo de auto-selección en el proceso de asentamiento de partículas
de diferentes tamaños.3
En uno de los experimentos de Berthault, se desmenuzaron finas capas de arenisca
y rocas de diatomita hasta obtener sus partículas constituyentes, a continuación
se las dejó reposar bajo la acción de una corriente de agua a distintas
velocidades. Así se constató que se producía el mismo espesor
de capa cualquiera que fuese la velocidad de flujo. Esto sugiere que la roca original
fue producida por un mecanismo autoclasificador similar, seguido por una cimentación
de las partículas.4
La revista Nature informó de experimentos similares llevados a cabo por evolucionistas
una década después de los primeros experimentos de Berthault.5
Por lo tanto, si partimos del supuesto que la Biblia es la Palabra de Dios y por
lo tanto cierta, podemos derivar interpretaciones razonables de los datos. No es
que se hayan resulto todos los problemas pero sí muchos de ellos.
Por el contrario, ¿cómo evaluar la explicación basada en procesos
“lentos y graduales”? Pensemos en cuánto tiempo permanece inalterado
un animal muerto. Los carroñeros y el proceso de descomposición normalmente
eliminan todos los restos en unas pocas semanas. Las medusas muertas normalmente
se desvanecen en un periodo de pocos días. Sin embargo, el libro Enseñado
la Evolución presenta una foto de una medusa fósil en la página
36. Está claro que no podría haber sido enterrada lentamente, sino
que debe haber sido enterrada rápidamente por sedimentos arrastrados por
el agua. Ese agua debe haber contenido minerales en disolución que produjeron
que los sedimentos se cimentaran y por tanto se endurecieran rápidamente.
El libro Piedras y Huesos6
muestra otros fósiles que necesariamente deben haberse formado con rapidez.
Uno de ellos es un ictiosauro (un reptil marino extinto con forma de pez) fosilizado
en el momento del parto. Otro es un pez fosilizado en el momento de su almuerzo.
También se puede observar un tronco vertical que penetra varios estratos
rocosos (fósil polistrático). Si los estratos sedimentarios
superiores tardaron millones o incluso cientos de años en formarse, entonces
la parte superior del tronco del árbol se habría podrido.
Es irónico que, los científicos de la NASA acepten que ha habido “inundaciones
catastróficas” en Marte7
capaces de excavar cañones8,
usando la expresión “época noaica” a pesar de que no hay
agua líquida presente hoy en día, y al mismo tiempo niegan que una
inundación global tuviera lugar en la tierra, donde hay agua suficiente para
cubrir todo el planeta hasta una profundidad de 2,7 kilómetros (1,7 millas)
si fuera completamente uniforme, y que incluso en su disposición actual cubre
el 71% de la superficie de la Tierra! Los científicos de la NASA seguramente
no tendrían ningún problema en aceptar una inundación global
de la Tierra sino fuera porque la Biblia habla de ella. Esto muestra una vez más
cómo los prejuicios de los científicos afectan a su interpretación
de la evidencia.
La datación radiométrica
Ya hemos visto que, la evidencia de los registros geológicos es coherente
con el catastrofismo, y que existen muchas características que son difíciles
de explicar aludiendo a procesos lentos y graduales. A pesar de todo, los evolucionistas
aluden a los métodos de datación que supuestamente apoyan la existencia
de largas edades. Los métodos más conocidos son los de datación
radiométrica. Así los describe el libro Enseñando la Evolución
en la página 35:
Algunos elementos, como el uranio, mediante la desintegración radiactiva
producen otros elementos. Midiendo las cantidades de elementos radiactivos y la cantidad de elementos producidos por radiación que se hallan presenes en una roca, los geólogos
pueden determinar cuánto tiempo ha transcurrido desde que la roca se enfrió
desde su estado de magma inicial.
Pero esta estimación de “largas edades” es sólo
una interpretación; los verdaderos datos científicos son
simples ratios químicos. Cada elemento químico tiene normalmente varias
formas o isótopos, los cuales poseen distintas masas. Estos ratios
pueden interpretarse diferentemente según las presuposiciones de las que
partamos.
Esta idea puede ilustrarse mediante un reloj de arena. Al colocarlo en posición
invertida, la arena fluye del compartimento superior al inferior y podemos medir
su ritmo de caída. Si observamos un reloj de arena podemos, a partir de las
cantidades de arena en sus depósitos y de su velocidad de caída, determinar
el tiempo transcurrido desde que se colocó en la posición inicial.
¿Es esto cierto? Para ello tendríamos que asumir tres cosas:
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Un reloj de arena indica el tiempo transcurrido al comparar la cantidad de arena
del depósito superior (Padre) con la del depósito inferior (Hijo)
- Que conocemos a ciencia cierta la cantidad de arena inicial de cada uno de los depósitos.
Normalmente damos la vuelta al reloj de arena cuando el depósito superior
está completamente vacío. Pero si no fuera así la arena necesitaría
un tiempo menor para caer hacia abajo. De la misma forma, usando los métodos
de datación radiométrica debemos suponer que conocemos las cantidades
iniciales de los elementos padre e hijo.
- Que el ritmo de caída se ha mantenido constante. Por ejemplo si la arena
hubiera caído recientemente, caería a un ritmo más lento que
en el pasado. Si el ritmo hubiera sido mayor en el pasado, la arena habría
tardado menos tiempo en alcanzar un determinado nivel del que hubiera tardado si
su ritmo hubiera sido constante. La datación radiométrica necesita
dar por cierto que el ritmo de transformación ha permanecido siempre constante.
- Que el sistema ha permanecido siempre cerrado. Es decir que no se ha sustraído
ni se ha añadido arena a ninguno de los dos depósitos. Supongamos
que, sin nuestro conocimiento, de alguna forma, se ha añadido arena al depósito
inferior o se ha sustraído arena del depósito superior. En este caso,
al calcular el tiempo transcurrido desde que se dio la vuelta al reloj, midiendo
la cantidad de arena de sus depósitos, obtendríamos una cifra mayor
que la real. La datación radiométrica debe suponer que ningún
elemento padre o hijo ha entrado o salido del sistema.
El libro Enseñando la Evolución trata así de la presuposición
número 2:
Por ejemplo, se requiere que el ritmo de la actividad radioactiva sea constante
en el tiempo y no se vea modificado por factores como la temperatura y la presión,
lo cual se concluye a partir de amplias investigaciones científicas.
Pero tan sólo hemos observado el ritmo de la actividad radioactiva
durante 100 años y no podemos estar seguros de que halla permanecido inalterado
durante miles de millones de años.
Las recientes investigaciones en laboratorio han demostrado que la radiación
beta aumenta mil millones de veces al separar los electrones de sus átomos.9
Los físicos nucleares Dra. Eugene Chaffin y Dr. Russell Humphreys proponen
que la actividad radioactiva se aceleró grandemente durante la semana de
la creación y posiblemente durante el año que duró la inundación
causada por el diluvio. Apoyan tal afirmación a nivel teórico mediante
la mecánica cuántica y el efecto de expansión del universo,
a nivel evidencial, por la cantidad de helio que todavía retienen los minerales
en la actualidad, y por la existencia de radiohalos de uranio maduros los cuales
están ausentes en los estratos “fanerozoicos”.10
El libro Enseñando la Evolución también se refiere a la presuposición
número 3:
También se presupone que las rocas analizadas no han sufrido ninguna alteración
en el pasado debida a la migración de átomos ya sea saliendo o entrando
en la roca para lo cual es necesaria una detallada información geológica
y química.
Ésta es una enorme presuposición. Andrew Snelling, doctor en Geología,
ha demostrado que prácticamente todos los ratios padre/hijo usados en “dataciones”
radiométricas pueden alterarse debido a varios procesos geológicos
entre ellos filtraciones de aguas hidrotermales o subterráneas, difusión
a través de minerales, y metamorfosis. El uranio es particularmente sensible
a las filtraciones, los átomos de plomo se difuminan fácilmente y
el gas argón es muy volátil.11
Asimismo la presuposición número 1 también es altamente dudosa.
El Dr. Snelling ha demostrado que la composición de una roca ígnea
frecuentemente depende del depósito del manto del cual provino el magma.
De hecho la relación isotópica se usa frecuentemente para identificar
el depósito de proveniencia.11
Según la cronología bíblica, la causa de la relación
isotópica no puede ser largos periodos de tiempo, en la siguiente sección,
titulada “anomalías”, se presentarán evidencias. De todas
formas no estamos seguros de las verdaderas causas en todos y cada uno de los casos.
Pero hay un equipo de científicos creacionistas doctorados en geología
que están trabajando en este tema y que ya han publicado un libro que incluye
todos los detalles técnicos de sus conclusiones preliminares.10
Su objetivo es encontrar las causas geoquímicas y/o geofísicas precisas
de la relación isotópica y en su trabajo tratan de los tres presupuestos
anteriores. John Woodmorappe también ha publicado un libro bien documentado
demostrando muchas de las falacias de la “datación” radiométrica.12 Ambos trabajos tratan también
de los métodos isocrónicos.
Anomalías
Hay muchos ejemplos de métodos de datación que dan “fechas”
equivocadas para rocas de edad histórica conocida.
Un ejemplo son las rocas provenientes de cúpulas de lava dacita del volcán
del Monte Santa Elena. Aunque sabemos que la roca se formó en 1986, usando
el método de datación Potasio-Argón (K-Ar) se obtiene 0,35
± 0,5 millones de años.13
Otro ejemplo es la datación mediante Potasio-Argón (K-Ar) de cinco
flujos de lava adesita del monte Ngauruhoeen en Nueva Zelanda, las “fechas”
varían de <0.27 a 3.5 millones de años, pero uno de los flujos
ocurrió en 1949, tres en 1954, y uno en 1975 ! Lo que sucedió fue
que el argón radiogénico exceso (40Ar*) en el magma (roca
fundida) se mantuvo en la roca cuando ésta se solidificó.
La literatura científica presenta también muchos ejemplos de listas
de exceso de 40Ar* causando ‘fechas’ de millones de años
en las rocas de época histórica conocida. Este exceso parece haber
llegado desde el manto superior, debajo de la corteza de la tierra.
Esto es coherente con un mundo joven; el argón ha tenido muy poco tiempo
para escapar.14
Si el exceso de 40Ar* puede causar fechas exageradas en rocas de edad
conocida, ¿por qué deberíamos confiar en el método
de rocas de edad desconocida?
Otro problema son las fechas contradictorias obtenidas por diferentes métodos.
Si dos métodos no están de acuerdo, entonces al menos uno de ellos
debe estar equivocado.
Por ejemplo, en Australia, un trozo de madera fue sepultado por un flujo de lava
basáltica, como puede observarse en la carbonización. El método
de datación por radiocarbono (14C) arrojó una edad de unos
45.000 años, pero el basalto datado por el método K-Ar arrojó
una edad de aproximadamente 45 millones años!15
También se ha encontrado madera fosilizada en las capas Superiores Permianas
con restos de 14C. Si la madera fuera realmente más antigua que
50.000 años el 14C detectable se habría desintegrado hace
tiempo, mucho más en los 240 millones de años que los evolucionistas
suponen que tiene las capas Permianas Superiores.16
Evidencia de un mundo reciente
De hecho, muchos de los métodos que se han utilizado para calcular la edad
de la tierra apuntan a una edad mucho menor que los millones de años estimados
por los evolucionistas. Seguidamente presentamos unos ejemplos:
- Se han encontrado glóbulos rojos, vasos sanguíneos, y hemoglobina
en algunos huesos de dinosaurio (¡sin fosilizar!). Pero estos componentes
sanguíneos no pudieron continuar existiendo después de unos cuantos
miles de años. Es imposible que pudieran haber aguantado 65 millones de años,
la “fecha” en la que se extinguieron los últimos dinosaurios.17
- El campo magnético de la tierra se ha estado debilitando tan rápido
que no permite que ésta tenga más de 10 mil años. Las inversiones
rápidas durante el año del diluvio universal y las consiguientes fluctuaciones
hicieron que la energía del campo magnético disminuyera todavía
más rápido.18
- En el proyecto RATE (del inglés, Radioisótopos y la Edad
de la Tierra) se midió la cantidad de helio que hay en el zircones (cristales
de ZrSiO4) que se encuentra dentro del granito.19 El resultado muestra dos cosas:
1/ Según los ratios de caída actuales, tendrían que haber encontrado
una cantidad de descomposición equivalente a 1.500 millones de años.
2/ Todavía permanecen en el mineral grandes cantidades de Helio, hasta un
58%.
- El helio está compuesto de átomos pequeños que son duros y
escurridizos. Esta es la razón por la cual los globos de helio de desinflan
rápidamente. Los experimentos de RATE más recientes (confirmados
por datos publicados de otros laboratorios) muestran que el helio se difumina tan
rápidamente del zircón, que tendría que haber desaparecido
después de unos 100 mil años. De hecho, la velocidad de fuga del helio
estima la edad (“millonaria”) de los zircones en 5680 ± 2000
años.
- La supernova es la explosión de una estrella masiva. Esta explosión
es tan fuerte que en poco tiempo eclipsa el resto de la galaxia. Según unas
ecuaciones físicas, los restos de las supernovas (SNRs) deberían
continuar expandiéndose por cientos de miles de años. Sin embargo,
hay pocos restos moderadamente viejos (fase 2) en nuestra galaxia (Vía láctea)
o en las galaxias satélites (nubes de Magallanes), y ningún rastro
de antiguos SNRs que se hayan expandido considerablemente (fase 3). Esto
es precisamente lo que veríamos si estas galaxias no hubieran existido lo
suficiente para que el SNR se expandiera.20
- La luna se aleja de la tierra a unos 4 cm por año; aunque el ritmo hubiera
sido más alto en el pasado. Pero si la luna hubiera empezado a alejarse partiendo
de la superficie de la Tierra, hubiera tardado solo 1.370 millones de años
para alcanzar la distancia actual. Esto nos da la edad máxima posible de
la luna, no la real. Pero, según la evolución, esta edad es demasiado
joven. También es mucho más joven que las fechas radiométricas
de las rocas lunares.21
- La sal entra en el mar mucho más rápido de lo que sale. El mar
no está lo suficientemente salado como para que este proceso haya estado
ocurriendo durante millones de años. Aunque le concedamos unas suposiciones
generosas a los evolucionistas, el mar no puede tener más de 62 millones
de años; lo cual es mucho menos que los millardos de años que le dan
los evolucionistas. De nuevo, esto sería la edad máxima, no la real.22
-
El carbono-14, o radiocarbono (14C), es utilizado en un método
de datación muy conocido. Muchos son los que tienen la impresión de
que este método prueba una antigüedad de millones de años; pero
esto es imposible porque el 14C de descompone muy rápido. El periodo
de semidesintegración (t 1/2) es de tan sólo 5.730 años,
en el cual el 14C se descompone a tan solo la mitad de la cantidad inicial.
Después de dos semidesintegraciones, quedará un cuarto de 14C
; con tres semidesintegraciones, un octavo; con 10 semidesintegraciones menos de
una milésima parte.23
De hecho, un trozo de 14C tan grande como la Tierra se desintegraría
en tan sólo un millón de años.24
Por lo tanto, si las muestras tuvieran realmente más de un millón
de años ya no quedaría nada de radiocarbono.
El equipo de investigación de RATE 25 investigó el radiocarbono de unas muestras
de carbón y diamante. En este proceso, un laboratorio secular midió
la cantidad de 14C.26
Si el carbón y el diamante realmente fueran tan antiguos como se alega, ya
no debería quedar rastro de 14C. Pero hallaron que el 14C
superaba más de diez veces el límite de detección. De modo
que obtuvieron una edad mucho menor que la de un millón de años (incluso
menos de 100 mil años). Los evolucionistas estiman que los
diamantes tienen más de mil millones de años. Pero
la datación por radiocarbono no prueba una edad de millones de años;
al contrario, ¡es una prueba muy contundente contra tal edad!
Los creacionistas admiten que no pueden probar la edad de la tierra utilizando un
método de datación particular. Se dan cuenta de que la ciencia es
tentativa, ya que no poseemos todos los datos; especialmente cuando tratamos con
el pasado. Esto afecta tanto a los argumentos creacionistas como a los argumentos
evolucionistas—éstos también han tenido que abandonar muchas
de sus “pruebas” a favor de la evolución—. Por ejemplo,
el evolucionista ateo, W.B. Provine admite que
“mucho de lo que aprendí del campo [de la evolución] en el curso
de postgrado (1964–68), o está mal, o ha cambiado considerablemente.”27
Los creacionistas comprenden los límites de estos métodos de datación
mejor que los evolucionistas, quienes alegan que pueden utilizar los procesos actuales
para probar que la tierra tiene millones de años. En realidad, todos los
métodos de datación, incluso aquellos que apuntan hacia una tierra
joven, dependen de suposiciones improbables. A la larga, los creacionistas acaban
utilizando la cronología de la Biblia para datar la tierra. Esto es porque
creen que la Biblia es un relato exacto de un testigo ocular de la historia del
mundo. Y este relato es consistente con mucha de la información científica.
Referencias y Notas
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many of Dr Austin’s critics. Regresar al texto.
- A.A. Snelling, ‘The cause of anomalous potassium-argon
“ages” for recent andesite flows at Mt. Ngauruhoe, New Zealand, and
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the Fourth International Conference on Creationism, ed. E. Walsh, Creation
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otros ejemplos de fechás incorrectas relacionadas con el Argón’.
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- K. Davies, ‘Distribution of supernova remnants in the
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- S.A. Austin and D.R. Humphreys, ‘The sea’s
missing salt: a dilemma for evolutionists’, Proceedings of the Second
International Conference on Creationism, Vol. 2, 1990, pp. 17–33;
J.D. Sarfati, ‘Salty seas: evidence
for a young earth’, Creation 21(1):16–17,
December 1998–February 1999. Regresar al texto.
- El tiempo t trascurrido desde que se inicia el decaimiento
radioactive viene dado por N/N0 =e-λt, donde N es el
número de átomos medidos en el presente; N0 es el número
inicial; λ es la constante de caída que está relacionada con
la media vida t½ mediante λ = In2/t½.
Regresar al texto.
- La masa de la Tierra es 6x1027 g equivalente a
4,3x106 moles de 14C. Cada mol contiene una cantidad de átomos
dada por el número de Avogrado (NA = 6,02x1023). Sólo
son necesarias 167 mitades para llegar a un único átomo (log2
(4,3x1026 mol × 6,022×1023 mol-1) =
log10 (2,58x1050 / log10 2), y 167 mitades
está muy por debajo de un millón de años. Regresar
al texto.
- L. Vardiman, A. Snelling and E. Chaffin, Radioisotopes
and the Age of the Earth, Vol. II, ch. 8, (El Cajon, CA: Institute for Creation
Research, 2005). Regresar al texto.
- J. Baumgardner, 14C evidence for a recent global
flood and a young earth; in Ref. 31, ch. 8; J.D. Sarfati,
Diamonds—a creationist’s best friend: Radiocarbon in diamonds: enemy
of billions of years, Creation 28(4):26–27,
September 2006 <creation.com/diamonds> Regresar al texto.
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