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Refutando la Evolución
Un manual para estudiantes, padres y profesores que responde a los últimos argumentos
en favor de la evolución
por Jonathan Sarfati, Ph.D., F.M.
Capítulo 9: ¿Es legítima la explicación del diseño?
Como se puntualizó en los capítulos anteriores, el libro Enseñando
la Evolución se refiere con frecuencia al creacionismo como una “pseudociencia”
y “religión”. Los creacionistas sostienen que la creación
ocurrió en el pasado, por lo que no puede ser observada directamente por
la ciencia experimental; y que lo mismo ocurre con la evolución a gran escala.
Pero la evolución o la creación pueden haber dejado algunos “efectos”
que puedan ser observados hoy día.
Este capítulo trata sobre los criterios usados en nuestra vida cotidiana
para determinar si algo ha sido diseñado; y los aplica al mundo vivo. La
última sección trata de si el diseño es una explicación
legítima para la complejidad de la vida, o si se deberían invocar
causas naturalistas a priori.
¿Cómo detectamos el diseño?
La gente suele detectar el diseño inteligente constantemente. Por ejemplo,
si encontramos puntas de flecha en una isla desierta, podemos asumir que alguien
las hizo; aunque no veamos al diseñador.1
Hay una diferencia muy clara entre un texto escrito por una persona inteligente
(por ejemplo, una obra de Shakespeare), y una secuencia aleatoria de letras, como:
WDLMNLTDTJBK WIRZREZLMQCOP.2
También hay una clara diferencia entre la obra de Shakespeare y una secuencia
repetitiva, como: ABCDABCDABCD. Esta última secuencia es un ejemplo de orden,
a diferencia de la obra de Shakespeare, la cual es un ejemplo de complejidad especificada.
También podemos ver una gran diferencia entre un mensaje escrito en la arena
y el resultado de la acción de las olas y el viento. Las cabezas esculpidas
de los presidentes de Estados Unidos en el monte Rushmore son claramente muy diferentes
del resultado producido por la erosión. Vemos nuevamente, que esto es la
complejidad especificada. La erosión puede producir formas irregulares o
formas muy ordenadas, como las dunas, pero no puede producir estatuas de presidentes
o escritura.
Otro ejemplo es el programa SETI (Search for Extraterrestrial Intelligence) de búsqueda
de inteligencia extraterrestre. La búsqueda de extraterrestre no tendría
sentido si no hubiera ninguna manera de determinar si algún tipo de señal
que nos llegara del espacio proviniera realmente de un remitente inteligente. Este
criterio es: una señal que contenga de un alto nivel de complejidad especificada;
esto probaría que existe un emisor inteligente, aunque no tuviéramos
ni idea de la naturaleza del remitente. Pero una secuencia aleatoria o
repetitiva no constituiría una prueba. Los procesos naturales producen ruido
radial en el espacio, mientras que los púlsares producen señales regulares.
De hecho, al principio, la gente que estaba deseando de creer en los extraterrestres
creyó que los púlsares eran señales procedentes de extraterrestres,
pero esto fue porque confundieron el orden con la complejidad. Por lo tanto, los
evolucionistas (que son casi todos los defensores del SETI) están dispuestos
a aceptar la complejidad especificada como prueba de la inteligencia; cuando les
conviene. Esto nos enseña una vez más cómo nuestra
parcialidad y nuestras presuposiciones afectan nuestra interpretación de
cualquier dato.3
La vida encaja en el criterio del diseño.
La vida también se caracteriza por la complejidad especificada. Leslie Orgel,
prominente evolucionista que estudia los orígenes de la vida, confirmó
lo siguiente:
“Los seres vivos se distinguen por su complejidad especificada. Los cristales
como el granito no son aptos para ser clasificados como seres vivos porque les falta
complejidad; las mezclas de polímeros aleatorios no pueden clasificarse como
vivos porque les falta especificación.”4
Desafortunadamente un materialista como Orgel se niega a aceptar que haya una relación
entre la complejidad especificada y el diseño, aunque la complejidad especificada
es el criterio preciso del diseño.
Un cristal es una disposición repetitiva de átomos, lo que
quiere decir que está ordenado. Estas estructuras suelen tener la
energía más baja, por lo que se forman espontáneamente a temperaturas
bajas. La información de los cristales ya está presente en sus componentes
básicos; por ejemplo, las fuerzas direccionales entre átomos. En contraste
las proteínas y el ADN, que son las moléculas grandes más importantes
para la vida, no están ordenadas (en sentido repetitivo), pero en cambio
sí tienen un alto nivel de complejidad especificada. Sin una especificación
externa al sistema, es decir, sin la maquinaria programada de los seres vivos o
la sin la dirección inteligente de un químico orgánico, no
existe en ninguna tendencia natural que forme tales disposiciones complejas específicas.
Cuando se combinan sus componentes básicos (e incluso esto requiere condiciones
especiales)5 , el resultado
es una secuencia aleatoria. La diferencia entre un cristal y el ADN es
como la diferencia entre un libro que contiene la repetición de una secuencia
(ABCDABCD) y un libro de Shakespeare. Sin embargo esto no impide que muchos evolucionistas,
ignorando la distinción que hace Orgel, proclamen que los cristales prueban
que la complejidad especificada pude aparecer naturalmente. Aunque tan sólo
hayan demostrado que el orden puede aparecer naturalmente, algo que ningún
creacionista niega.6
Información
El criterio del diseño se puede describir en’términos de información.
El’término complejidad especificada quiere decir contenido
de información. En’términos más formales, el
contenido de la información de cualquier patrón es el tamaño,
en bits, del algoritmo (programa) más corto requerido para generar esa disposición.
Una secuencia aleatoria podría ser formada por un programa corto:
- Imprimir una letra cualquier aleatoriamente.
- Volver al paso 1.
Una secuencia repetitiva podría ser realizada por este programa:
- Imprimir ABCD
- Volver al paso 1.
Ahora bien, para producir las obras teatrales de Shakespeare el programa tendría
que ser lo suficientemente grande como para escribir cada letra en su sitio correspondiente.7
El contenido de información de los seres vivos es mucho más grande
que las obras de Shakespeare. El ateo Richard Dawkins dice:
“Hay suficiente capacidad de información en una sola célula
humana como para guardar los 30 volúmenes de la Enciclopedia Británica
tres o cuatro veces.”8
No es lógico creer que una enciclopedia podría haberse originado sin
inteligencia, del mismo modo no es lógico creer que la vida pudiera haberse
originado sin inteligencia.
Todavía más sorprendente es que los seres vivos tienen, con mucha
diferencia, el sistema de almacenamiento y recuperación de información
más compacto que se conoce. Y es lógico que sea así si una
célula de tamaño microscópico va a almacenar una información
equivalente a varias veces el contenido de la Enciclopedia Británica. Para
ilustrar esto, podemos decir que la cantidad de información que podría
ser almacenada en un volumen de ADN equivalente a la cabeza de un alfiler es abrumadora:
es el contenido de información equivalente a un montón de libros en
rústica que cubriera 500 veces las distancia de la tierra a la luna; cada
uno con un contenido distinto y específico.9
Dicho de otra forma, la cantidad de ADN equivalente a la cabeza de una aguja contendría
la misma cantidad de información que una montaña de CDs de 1.000 millas
de altura, es decir 40 millones de veces un disco duro de 100 gigabytes.
La maquinaria de los seres vivos
A nivel práctico, la información describe los distintos componentes
necesarios para que una máquina funcione. Frecuentemente la eliminación
de una parte puede afectar toda la máquina, es decir que hay un número
mínimo de partes sin las cuales la máquina no podría funcionar.
El bioquímico Michael Behe, en su libro Dawin’s Black Box (La caja negra de Darwin),
llama a este número mínimo “complejidad irreducible”
(irreducible complexity).10
Behe presenta el ejemplo de una máquina muy simple: una trampa para ratones.
Ésta no podría funcionar sin una plataforma, una barra de sujeción,
un muelle, un martillo, y un anzuelo. Si anulamos una de sus partes, ya no funciona;
no se puede reducir su complejidad sin destruir totalmente su funcionalidad.
La idea central del libro de Behe es que muchas estructuras en organismos vivos
demuestran tener una complejidad irreducible mucho más grande que una ratonera
o cualquier máquina hecha por el hombre. Por ejemplo, Behe explica que incluso
la estructura más simple de visión en cualquier ser vivo requiere
una gran variedad de componentes químicos cada uno en su sitio correspondiente;
y al mismo tiempo necesita de un sistema que transmita y procese la información.
El mecanismo de coagulación de la sangre también contiene muchos componentes
químicos que trabajan conjuntamente; éstos impiden que nos muramos
desangrados a causa de cortes pequeños, y también evitan que suframos
una coagulación de cuerpo entero.
¿Una célula simple?
Mucha gente no se da cuenta de que aún la célula más simple
es extremadamente compleja; incluso el organismo autorreproductor más sencillo
contiene enormes cantidades de información específica compleja.
El Mycoplasma Genitalium tiene el genoma más pequeño de todos
los organismos de vida independiente; conteniendo 482 genes que comprenden 580 .000
pares de bases.11 (Compárese
esta cifra con los 3.000 millones de pares de bases en el hombre, tal como indica
el libro Enseñando la Evolución en la página 42) A pesar de
ello estos genes sólo son funcionales en presencia de una maquinaria traductora
y duplicadora preexistente, de una membrana celular, etc. A pesar de contener toda
esta información mycoplasma sólo puede sobrevivir siendo parásito
de otros organismos más complejos que proveen muchos de los nutrientes que
él no puede fabricar por sí mismo. Por lo tanto los evolucionistas
deben necesariamente postular un organismo primordial más complejo y con
más genes.
Recientemente, Eugene Koonin y otros intentaron calcular los requisitos mínimos
que debería tener una célula viva: el resultado fue 256 genes. Pero
no estaban seguros si este hipotético bicho pudiera sobrevivir, porque tal
organismo no podría ni siquiera reparar el ADN dañado, no podría
ajustar la habilidad de los genes restantes, carecerían de la capacidad de
digerir compuestos complejos, y necesitaría un suministro completo de nutrientes
orgánicos en su hábitat natural.12
El biólogo molecular Michael Denton, un escéptico del darwinismo,
pero que no es creacionista, explica así las dimensiones del problema:
“Posiblemente en ningún otro campo de la biología moderna se
aprecie más claramente el reto planteado por la extrema complejidad e ingenio
de las adaptaciones biológicas que en el fascinante nuevo mundo molecular
de la célula [ … ]. Para alcanzar a comprender la realidad de la vida
como ha sido revelada por la bilogía molecular, tenemos que ampliar una célula
mil millones de veces hasta que tenga unos veinte kilómetros en diámetro
y que se parezca a una nave gigante suficientemente grande para cubrir una gran
ciudad como Londres o Nueva York. Lo que veríamos sería un objeto
de una complejidad y un diseño adaptativo inigualables. En la superficie
de la célula veríamos millones de aberturas, como las ventanas de
una enorme nave espacial abriéndose y cerrándose constantemente para
conseguir un flujo permanente de entrada y salida de materiales. Si entráramos
por uno de estos agujeros, nos encontraríamos en un mundo increíblemente
tecnológico y maravillosamente complejo. ¿Es lógico creer que
un proceso aleatorio ha construido una realidad (que es la mismísima antítesis
de la casualidad), en la cual el elemento más pequeño—una proteína
funcional o gen—sea tan complejo que sobrepase todas nuestras capacidades
creativas, y en todos los sentidos cualquier cosa producida por la inteligencia
del hombre? Al lado del ingenio y complejidad exhibido por la maquinara molecular
de la vida, aún nuestros artefactos más avanzados parecen una simple
chapuza.
Sería una ilusión pensar que lo que conocemos en la actualidad es
algo más que una pequeña fracción de la totalidad del diseño
biológico. En prácticamente todos los campos de investigación
biológica se descubren constantemente niveles altísimos de diseño
y complejidad.”13
Para que pueda empezar a funcionar, la selección natural (reproducción
diferencial) debe tener por lo menos una entidad que se reproduzca por sí
misma. Pero como hemos visto anteriormente, las reacciones químicas no dirigidas
no alcanzan ni a producir la célula más simple. Por esto no es de
extrañar que el libro Enseñando la Evolución omita cualquier dato relativo
al origen de la vida; como puede observarse en el índice. Sin embargo esto
es una parte de la “teoría general de la evolución” (de
las moléculas al hombre)14,
que se denomina frecuentemente “evolución química”. En
efecto muchos científicos admiten que el origen del primer sistema autorreproductor
es un problema no resuelto de la evolución, y por lo tanto es una evidencia
de un Creador.15 Los químicos
nos hacen ver la gran dificultad que hay para crear vida a partir de la materia
muerta; como nos enseñan muchos escritores creacionistas.16
¿Pueden las mutaciones generar información?
Aunque les concedamos a los evolucionistas la primera célula, todavía
queda el problema de cómo incrementar su contenido total de información.
Para pasar de la primera célula al ser humano se necesita encontrar alguna
manera de producir ingentes cantidades de información, equivalentes a miles
de millones de pares de bases (‘letras’). Información que contenga
las instrucciones a seguir para construir ojos, nervios, piel, huesos, músculos,
sangre, etc. En la sección de variación y evolución enseñamos
que la evolución, para poder generar nueva información, depende de
los errores de copia y de la selección natural. Los ejemplos de la ‘evolución
contemporánea’ presentados en el libro Enseñando la Evolución son todos
ejemplos de pérdida de información. Esto lo confirma también
el biofísico Dr. Lee Spetner, quien enseñó teoría de
la información y de la comunicación en la Universidad John Hopkins.
“En este capítulo presentaré algunos ejemplos de la evolución
(es decir, instancias en las que se enseñan supuestos ejemplos de la evolución),
especialmente las mutaciones. Y mostraré que la información no aumenta
[ … ]. No he encontrado nunca, en toda la literatura científica, una
mutación que añadiese información.
Todas las mutaciones que han sido estudiadas a nivel molecular han consistido en
una reducción de información genética, nunca en un incremento.
Se supone que la Teoría Neodarwinista explica cómo la evolución
ha podido crear la información de la vida. La diferencia biológica
esencial entre un hombre y una bacteria es la información que contienen.
Las otras diferencias biológicas provienen de la información. El genoma
humano contiene mucha más información que el de la bacteria. La información
no se puede generar mediante mutaciones que la pierden. Un negocio no puede ganar
dinero perdiéndolo poco a poco.17
Con esto no queremos decir que no hay ninguna mutación “beneficiosa”;
es decir, que ayude al organismo a sobrevivir. Pero como dijimos en el
capítulo 2, incluso un incremento de la resistencia a los antibióticos
y a los pesticidas generalmente es el resultado de una pérdida de
información, o de vez en cuando una transferencia de información;
pero nunca es el resultado de la incorporación de nueva
información. Otro ejemplo es el escarabajo sin alas que habita en pequeñas
islas desiertas. Si los escarabajos pierden sus alas, es menos probable que el viento
los arrastre hacia el mar.18
Obviamente esto no tiene nada que ver con el origen del vuelo; que es lo que se
supone que la evolución debe explicar. El vuelo de los insectos requiere
movimientos complicados para generar el patrón de los vórtices que
se necesitan para despegar; para poder simular este movimiento se necesita crear
un robot muy sofisticado.19
¿Hay alguna prueba que convencería a los evolucionistas?
El famoso evolucionista (y comunista) británico J.B.S. Haldane afirmó
en 1949 que la evolución nunca podría producir
“varios mecanismos, como la rueda o el imán, porque serían inútiles
hasta no haber concluido su proceso de perfeccionamiento.”20
Por lo tanto, tales mecanismos en los organismos demostrarían, en su opinión,
que la evolución es mentira. Es decir, que la teoría de la evolución
dispone de uno de los criterios que el libro Enseñando la Evolución
considera necesario para considerarla ciencia: que existan pruebas que pudieran
desacreditar la teoría de la evolución (el criterio de “falsabilidad”
del ilustre filósofo de la ciencia, Karl Popper).
Descubrimientos recientes han demostrado que en realidad sí que hay “ruedas”
en los organismos. Por ejemplo el motor rotatorio que guía al flagelo las
bacterias, y la enzima elemental que produce el ATP, la moneda de energética
de la vida.21 En efecto,
estos motores moleculares han cumplido uno de los criterios de Haldane. También
las tortugas,22 y las
mariposas monarca23 y
las bacterias24 que usan
sensores magnéticos para su navegación parecen cumplir el criterio
propuesto por Haldane.
Me pregunto si Haldane hubiera cambiado su corazón si hubiera estado vivo
para ver estos descubrimientos. La mayoría de evolucionistas niegan el diseño
inteligente a priori, por lo que la evidencia, por muy abrumadora que sea,
probablemente no hubiera producido ningún efecto.
Otras maravillas del diseño
- La información genética en el ADN no puede ser traducida excepto que
se haga conjuntamente con muchas enzimas, las cuales están también
codificadas. Es decir que el código no puede ser traducido sin disponer previamente
del resultado de la traducción, un círculo vicioso que ata de pies
y manos a las teorías evolutivas. Esta multitud de encimas incluye enzimas
con tamices dobles que se aseguran de que los aminoácidos correctos estén
vinculados al ARNt adecuado. Un tamiz rechaza un aminoácido demasiado grande,
mientras que otro rechaza a aquel que es demasiado pequeño.25
- [Translator’s comment: El código genético requiere necesariamente una maquinaria
de edición la cual está codificada en el ADN. Esto muestra que el sistema era completamente
funcional desde el principio; otro círculo vicioso para los evolucionistas.]
- El código genético que es casi universal en la Tierra es el mejor
posible para protegerlo contra errores.26
- Otro circulo vicioso, de los muchos que hay, es que las encimas que producen el
aminoácido histidina contienen en sí mismo histidina.
- El sofisticado ojo compuesto de algunos tipos de trilobites (invertebrados extinguidos
y supuestamente “primitivos”) muestra un diseño increíble.
Tenía tubos que cada uno apuntaba hacia un punto diferente del horizonte,
y tenía lentes especiales que enfocaban la luz desde cualquier distancia.
Algunos trilobites tenían un diseño de lentes sofisticadas que constaban
de una capa de calcita encima de una capa de quitina, materiales con un índice
preciso de refracción, y un borde ondulado entre ellos con una forma matemática
precisa.27 El Diseñador
de estos ojos es un Maestro en Física que aplicó lo que conocemos
ahora como el principio de Fermat del mínimo tiempo, la ley de refracción
de Snell, la ley senoidal y las ópticas de birrefringencia de Abbe.
- Los ojos de las langostas son únicos, están moldeados como cuadrados
perfectos con unas relaciones geométricas precisas. Los telescopios de rayos
X de la NASA y los generadores de rayos X son imitaciones de este diseño.28
- Los pies de los gecos (salamanquesas) se adhieren a la mayoría de las superficies
pulidas ayudándose de pequeñas fuerzas intermoleculares. Esto es posible
gracias a unos diminutos pelillos llamados setae, cuyas puntas se ramifican en spatulae
(espátulas). El diseño de una estructura tan sofisticada está
“más allá de los límites de la tecnología humana”29
- Las hormigas y las abejas se adhieren gracias a un sistema mecánico e hidráulico
elaborado que se basa en gira y extender una plataforma de adhesiva, para después
hincharla. Esto ha despertado el interés de quienes diseñan robots
en miniatura para fines terapéuticos.30
- La tela de la araña es más fuerte y más elástica que
el Kevlar, la tela sintética más fuerte que ha hecho el hombre. La
fibra que constituye el apoyo principal de la telaraña se denomina dragline
y es cien veces más fuerte que el acero; un cable un poco más grueso
que una manguera de jardín puede soportar el peso de dos aviones Boeing 737.
Las hileras de la araña usan una tecnología de cristal líquido
más avanzada que cualquiera de nuestros procesos industriales.31
- El asombroso sistema de sonar de los delfines se trató en el capítulo
5. Muchos murciélagos también tienen un sistema sonar exquisitamente
diseñado. La ecolocalización de un murciélago pescador es capaz
de detectar la aleta de un pececillo tan fina como un cabello humano, sobresaliendo
tan solo 2 milímetros por encima de la superficie del agua. Esta detección
tan precisa se hace posible gracias a que los murciélagos pueden distinguir
ecos ultrasónicos muy cercanos entre sí. El sonar hecho por los hombres
puede distinguir ecos separados por 12 millonésimas, aunque con mucho trabajo
esto se puede reducir “de 6 a 8 millonésimas de segundo.” Pero
los murciélagos distinguen fácilmente ecos ultrasónicos separados
entre sí por 2 o 3 millonésimas de segundo, según el investigador
James Simmons de la Universidad de Brown. Esto quiere decir que pueden distinguir
objetos “separados por 3/10 de milímetro—aproximadamente el grosor
de la línea de un lápiz en el papel.”32
- El sistema neurológico de una sanguijuela utiliza cálculos trigonométricos
para saber qué músculos tiene que mover y cuándo debe hacerlo.33
- La oreja de la Ormia Ochracea, una pequeña mosca hembra, tiene una
enorme capacidad para detectar el origen de un sonido, debido a su tecnología
mecánica y su sistema de procesamiento de señales. Los ingenieros
están utilizando este diseño para mejorar los audífonos, que
normalmente no puede localizar la proveniencia del sonido, y podría ser utilizado
para el diseño de micrófonos direccionales en miniatura.34
- La exquisita capacidad de audición direccional de la lechuza se debe al diseño
especial de los nervios. La mayoría de las neuronas (células nerviosas)
"despegan”; cuando las señales de entrada alcanzan un determinado umbral,
y actuar;“como un transistor en un circuito electrónico.” Pero
“las neuronas del mapa auditivo de la lechuza se multiplican “por lo
que cada una de ellas es como un pequeño procesador; aunque mucho más
potente en su capacidad de cálculo.”35
- En mi propio campo de especialización de espectroscopia vibratoria: hay buena
evidencia que nuestro sentido de detección de químicos (el olfato)
trabaja con los mismos principios mecánico-quánticos.36
¿Por qué el diseño no puede ser científico?
La verdadera razón por la que se rechaza la explicación creacionista
es el compromiso con el naturalismo. Como vimos en el capítulo 1, los evolucionistas
han transformado la ciencia en un juego materialista; y por tanto excluyen el diseño
y la creación en base a las normas redactadas por ellos mismos.37 Aunque el libro Enseñando la Evolución
descarta que el creacionismo sea científico, lo hace más bien basándose
en sus reglas del juego que por las evidencias.
Incluso algunos filósofos científicos anticreacionistas han criticado
duramente a los estamentos científicos y legales por usar estos juegos de
palabras. Deberíamos discernir si la creación es verdad o
mentira en lugar de inventar criterios partidistas para intentar etiquetarla
como no-ciencia.38
Muchos de estos juegos de palabras son contradictorios en sí mismos, por
lo que uno se pregunta si su propósito principal es excluir al creacionismo
a cualquier precio, y sin razón lógica alguna. Por ejemplo, el libro
Enseñando la Evolución afirma en la página 55:
Las ideas de la ciencia de la creación derivan de la convicción de
que Dios creó el universo—incluyendo los humanos y otros seres vivos—
súbitamente, en un pasado relativamente reciente. Pero científicos
de muchos campos diferentes han examinado estas ideas y han concluido que son científicamente
insostenibles. Por ejemplo, la evidencia de una tierra joven es incompatible con
los diferentes métodos que establecen la edad de las rocas. Además,
estas ideas no satisfacen el criterio de la ciencia porque las propuestas fundamentales
de la ciencia de la creación no pueden ser verificadas.
Esta definición de la ciencia de la creación es casi correcta, aunque
los creacionistas que siguen presuposiciones bíblicas dirían que las
cosas fueron creadas en días diferentes. El libro Enseñando la Evolución
afirma que las ideas creacionistas han sido examinadas y halladas insostenibles.
Después afirman que
“las propuestas fundamentales de la ciencia de la creación no pueden
ser verificadas”.
¿Entonces cómo han podido ser sus propuestas examinadas (probadas),
si no pueden ser verificadas?
Claro que no es verdad que la ciencia haya probado que la tierra tenga miles de
millones de años (ver el
capitulo 8).
El historiador y filósofo de la ciencia, Sephen Meyer, concluye:
“No hemos encontrado todavía ningún principio razonable que
excluya el diseño de la ciencia. El diseño parece tan científico
(o no científico) como sus competidores de la evolución.”
Para llegar a una historia biológica racional es necesario aceptar abiertamente
los argumentos empíricos para el diseño. Una historia biológica
racional no sólo debe tratar la cuestión: “¿Qué
escenario evolutivo naturalista o materialista presenta la explicación más
adecuada para la complejidad biológica?” Si no también, “¿Presenta
un escenario evolutivo materialista o uno que involucra un agente inteligente u
otra teoría una buena explicación del origen de la complejidad biológica?”
Insistir en lo contrario, es insistir en que el materialismo tiene una posición
metafísica privilegiada. Como no se ve ninguna razón por la que conceder
tal suposición, no veo ninguna razón por la que debamos conceder que
las teorías de los orígenes deban ser estrictamente naturalistas.”39
Referencias y Notas
- Véase mi libro “By Design”: Evidence for Nature’s intelligent
designer the God of the Bible, 2008. Regresar al texto.
- Ejemplo de una secuencia aleatoria de la evolución
de propaganda atea R. Dawkins, El relojero ciego: ¿Por qué
la evidencia de la evolución revela un universo sin diseño? (Nueva
York: WW Norton, 1986), p. 47. Regresar al texto.
- G. Bates,
Alien Intrusion (Green Forest, AR: Master Books, 2009).
Regresar al texto.
- L. Orgel, The Origins of Life (New York: John Wiley,
1973), p. 189. Regresar al texto.
- J. Sarfati,
Origen de la Vida: El problema de polimerización, Journal of Creation
12(3):281-283, 1998. Regresar al texto.
- Un amplio debate sobre la información y la termodinámica,
el orden y la complejidad, se encuentra en el CB Thaxton, WL Bradley y RL Olsen,
El Misterio del Origen
de la Vida (New York: Philosophical Library, Inc., 1984), capítulo
8. William. A. Dembski, explica matemáticamente la Complejidad Especificada
como criterio para el diseño inteligente en The Design Inference, Cambridge
University Press, 1998. Regresar al texto.
- Información se puede definir matemáticamente
de una manera que se distingue el azar, el orden y la complejidad especificada.
En’términos de transmisión de la señal, el receptor puede
existir en un gran número de estados posibles (Ω0), después
de que un mensaje ha sido recibido, el número de estados posibles se reduce
a Ω 1. El contenido de la información del mensaje I1 = k ln (Ω
0/ Ω 1), donde k = constante de Boltzmann. De MW Zemansky, Calor y Termodinámica,
4 edición (New York: McGraw-Hill, 1975), p. 190. Nótese que la definición
es coherente: con una secuencia repetitiva, existe una restricción de las
posibilidades, de modo que Ω 0 es baja, por lo que la información es
escasa. Las secuencias aleatorias también contienen poca información,
porque hay muchas posibles secuencias aleatorias (para Ω 1 sea casi tan grande
como Ω 0). Regresar al texto.
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1986), p. 115. Regresar al texto.
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Marzo 2003; <creation.com/message> Regresar al texto.
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- GA Kerkut, Implications of Evolution (Oxford: Pergamon,
1960). Kerkut, un evolucionista, escribió en la página 157:
«Existe la teoría de que todas las formas de vida en el mundo han surgido
de una sola fuente que a su vez procedía de una forma inorgánica.
Esta teoría puede ser llamada la “Teoría General de la Evolución”
y la evidencia que apoya esto no es lo suficientemente fuerte como algo más
que una hipótesis de trabajo. Regresar al texto.
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- J. Knight, Top Translator, New Scientist
158(2130):15, 18 de Abril de 1998. Regresar al texto.
- K. Towe, Trilobite Eyes: Calcified Lenses, Science 179 :1007–11,
9 de Marzo de 1973; R. Levi-Setti, Trilobites: un atlas fotográfico
(Chicago, IL: University of Chicago Press, 1975). Véase también C.
Stammers, Trilobite Technology, Creation
21(1):23, Diciembre 1998–Febrero 1999. Regresar
al texto.
- M. Chown, ‘I spy with my lobster eye’, New
Scientist 150(2025):20, 13 April 1996; ‘X-ray lens brings
finer chips into focus’, New Scientist 151(2037):18,
6 Julio 1996. Véase también J.D. Sarfati:
‘Lobster eyes—brilliant geometric design’, Creation
23(3):12–13, Junio–Agosto 2001; <creation.com/lobster>
Regresar al texto.
- K Autumn et al., ‘Adhesive force of a single
gecko foot-hair’, Nature 405(6787):681–685,
8 Junio 2000; perspective by Gee, H., Gripping feat, mismo número, p. 631.
Véase también J.D. Sarfati: ‘Great gecko
glue?’ Creation 23(1):54–55, 2000–2001;
‘Gecko
foot design: Could it lead to a real spiderman ?’ Creation
26(1):22–23, 2003; <creation.com/gecko>
Regresar al texto.
- W. Federle et al., ‘Biomechanics of the movable
pretarsal adhesive organ in ants and bees’, Proceeding of the National Academy
of Science USA 98(11):6215–6220, 22 Mayo 2001; J.D.
Sarfati, ‘Startling Stickiness,’ Creation
24(2):37, 2002; <creation.com/stickiness>
Regresar al texto.
- D. Fox, ‘The Spinners’, New Scientist
162(2183):38–41, 24 Abril 1999; J.D. Sarfati, ‘God’s
webspinners give chemists free lessons , Creation 23(2):20–21,
Marzo–Mayo 2001. Regresar al texto.
- Simmons fue citado en el artículo titulado apropiadamente,
Bats Put Technology to Shame, Cincinnati Enquirer, 13 de Octubre de 1998.
Su trabajo de investigación es Simmons JA et al., Echo-delay Resolution
in Sonar Images of the Big Brown Bat, Eptesicus fuscus, Proceedings of the National
Academy of Science USA. 95(21):12647–12652 begin_of_the_skype_highlighting
12647–12652 end_of_the_skype_highlighting, 13 de octubre de 1998. Véase
también P. Weston, Murciélagos:
Sofisticación en miniatura, Creation 21(1):28–31,
Diciembre 1998–Febrero 1999. Regresar al texto.
- R. Howlett, Simple Minds, New Scientist 158(2139):28–32,
el 20 de Junio de 1998. El editorial de la página 3 de la misma cuestión
muestra su tendencia materialista al afirmar, sin la menor prueba: “las
células nerviosas de la sanguijuela llegó a la trigonometría
por una búsqueda aleatoria y no dirigida, obviamente, la evolución,
mientras que los humanos parecen haber adquirido las matemáticas por el esfuerzo
intelectual. Regresar al texto.
- A.C. Mason, M.L. Oshinsky, y R.R. Hoy, ‘Hyperacute
directional hearing in a microscale auditory system’, Nature
410(6829):686–690, 5 Abril 2001; P.M. Narins, ‘In a fly’s
ear’, mismo número, pp. 644–645; J.D. Sarfati, ‘Ear
now,’ Creation 23(4):54–55, Septiembre–Noviembre
2001. Regresar al texto.
- Peña, J.L. y Konishi, M., ‘Auditory spatial
receptive fields created by multiplication’, Science 292(5515):249–252,
13 April 2001; Helmuth, L., ‘Location eurons do advanced math’, mismo
número, p. 185; J.D. Sarfati, Ref. 34. Regresar al texto.
- L. de Turín, A Spectroscopic Mechanism for Primary
Olfactory Reception, Chemical Senses 21:773, 1996, citado
en S. Hill, Sniff’n’shake, New Scientist 157(2115):34–37,
3 de enero de 1998. Véase también JD Sarfati,
olfativas Diseño: Olor y Espectroscopia, Journal of Creation
12(2):137–8, 1998. Regresar al texto.
- C. Wieland, ‘Science:
The Rules of the Game’, Creation 11(1):47–50, Diciembre
1988–Febrero 1989. Regresar al texto.
- M. Ruse, editor, But Is it Science? Science at the
Bar—Causes for Concern, by L. Laudan and The Philosopher of Science as Expert
Witness, by P.L. Quinn (Buffalo, NY: Prometheus Books, 1988), p. 351–355,
367–385. Ruse fue el filósofo de la ciencia que más influyó
en los jueces norteamericanos que la creación es “poco científica”,
y Laudan y Quinn, a sí mismos los evolucionistas, refutar sus argumentos
falaces. Regresar al texto.
- J.P. Moreland, editor, The Creation Hypothesis, The
Methodological Equivalence of Design and Descent: Can There Be a ‘Scientific
Theory of Creation?’ by S.C. Meyer (Downers Grove, IL: InterVarsity Press,
1994), p. 98, 102. Regresar al texto.
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