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Olas de tristeza

El terror del tsunami da lugar a viejas preguntas

por Carl Wieland, CMI–Australia

30 de diciembre de 2004

Comparado con un avión que se estrella contra un rascacielos, los videos de aficionados que muestran olas de agua marrón inundando una piscina en un complejo vacacional no parecen inspirar tanto terror.

Pero a medida que siguen apareciendo imágenes, y aumenta la cantidad de víctimas fatales — aunque aproximada — a más de seis cifras, la tragedia del 11 de septiembre pareciera empequeñecer.

Por supuesto, el 11 de septiembre fue resultado de acciones deliberadas por parte de personas, mientras el desastre del tsunami es de una categoría totalmente diferente. No hubo acción humana, ni omisión, que causara esta catástrofe en el Océano Índico.

Tsunami, datos (los más recientes aparecen primero)

  • 4/1/04 – 1:54 pm. Más de 2 mil millones de dólares donados por gobiernos de todo el mundo. Las donaciones privadas alcanzan los U$S 520 millones.
  • 30/12/04 – 2:30 pm — los cálculos oficiales llegan a las 116.000 víctimas fatales.
  • 20/12/04 – Fuentes oficiales de Indonesia calculan que las víctimas han aumentado de 45.000 a 79.940.
  • 27/12/04 – para el lunes por la noche, las cifras oficiales anuncian unos 26.000 muertos.
  • 26/12/04 – 10:58 am - se calcula que hay sólo 500 muertos.
  • 26/12/04 – 10:43 am — el tsunami afecta a Lanka, Sur de India, Indonesia, Malasia, Tailandia y Bangladesh
  • 26/12/04 – 10:30 am — una ola de 5 m de altura inunda Sumatra.
  • 26/12/04– poco después de las 7:00 am — se registra una cantidad de temblores subsiguientes en estaciones ubicadas en todo el mundo.
  • 26/12/04 (domingo) – 12:00 am GMT, 8:00 am Sri Lanka un terremoto en el lecho del mar, de 8.9 en la escala de Richter, sacude un área a 160 km de la costa.

Las gigantescas olas asesinas fueron producto de un fuerte terremoto en el lecho del mar, aparentemente resultado del desplazamiento de placas tectónicas que durante años habían acumulado presión. Se calcula que hay costas que se han corrido unos 20 metros.1 Un terremoto de magnitud 9, como este, parece «casi el doble de malo» que uno de magnitud 5; pero la escala de Richter es exponencial. Lo cual significa que 9 es 10.000 peor que 5. {De hecho, se refiere esto sólo a la amplitud de la ola. La energía es en realidad un millón de veces mayor). El gigante terremoto sacudió al mundo con la fuerza de millones de bombas atómicas del tamaño de la de Hiroshima. Los instrumentos más sensibles han detectado un efecto en la rotación de la tierra; se dijo que el planeta «resonaba como una campana» después del terremoto.

Los filósofos se refieren al problema de «un mal natural» — gente que sufre y muere a causa de cosas que no tienen vínculo aparente con «la maldad humana», o siquiera con la falta de cuidado humano. Tanta pena y dolor, tantas pérdidas aparentemente sin sentido, inevitablemente hacen que surjan las mismas preguntas sobre Dios que se formularon luego del 11 de septiembre. Es decir, no importa si es un «desastre natural» o humano, la gente dice «si Dios es todopoderoso y amoroso, ¿por qué permite que sucedan estas cosas?»

Hace años, la jerga de las compañías de seguros, en especial para eventos que en los medios se describían con adjetivos como «bíblico» o «casi bíblico», era «acto de Dios» (fuerza mayor). En nuestra era, más secular y evolucionada, los informes suelen utilizar términos como «la furia de la naturaleza» o «la ira de la Madre Naturaleza». Pero ¿es que Dios sólo se sienta allí y «deja que suceda? Es decir, es «la naturaleza» independiente de Dios? Esta perspectiva daría a los cristianos la ventaja que quitar algo de la responsabilidad ante los desastres naturales, pero ¿sería una visión bíblica de Dios?

Si Él es quien dice ser, el soberano del universo — Aquel que sostienen permanentemente a todo el cosmos con la Palabra de Su poder — hay implicancias en eventos como este. Sugiero que cuando suelto un resort comprimido y lo veo saltas de manera aparentemente casual en cuanto libera la energía almacenada, esto es — a pesar de las apariencias — algo que no «sucede porque sí», sin que tenga participación Dios (Sometería esta reflexión sobre el significado de la soberanía de Dios, a la conclusión de que o Dios está en todo, o no está en nada).

De manera similar, las placas tectónicas en las cercanías de las costas de Sumatra, se deslizaron y liberaron una enorme cantidad de energía almacenada (y las consecuencias titánicas causadas). Esto no es algo que «simplemente sucedió», sin que Dios tuviera nada que ver. Como tampoco sucede por casualidad que el gorrión cae desde el cielo. (Mateo 10:29).

Esto no significa que haya sido un evento «sobrenatural» o milagroso. El gorrión que cae puede describirse en términos de leyes naturales, como la de la gravedad, pero Dios está totalmente en todo ello. (Como dije antes, la «ley natural» describe la forma normativa operatoria de Dios en este universo, en tanto los milagros se refieren a su operatoria no- normativa.

De igual manera, la combinación de genes cuando el esperma fecunda al óvulo seguirá las leyes del azar (según nuestra perspectiva). Y por ello, si una pareja con determinada combinación de genes tuvieran la suficiente cantidad de hijos, uno podría predecir que las 3/4 partes tendrían ojos marrones, y sólo ¼ de ellos tendría ojos azules — como lo determinan las leyes de la genética. Claro que si imagináramos que Dios no tiene nada que ver en esto, estaríamos presentando una burda caricatura de Él. Es de esperar que no muchos lectores pensarán que Dios depende del resultado de la lotería genética cuando se rata de nuestras propias capacidades y predisposiciones, tanto positivas como negativas. Sin embargo, si intentamos evitar la responsabilidad de Dios en este tema del tsunami, y dejamos pasar el evento como algo «natural» (léase «al azar»), estaríamos haciendo lo mismo: reduciendo a Dios, el todopoderoso Dios Creador que creó innumerables galaxias en un abrir y cerrar de ojos, a la posición de un espectador impotente.

Poner a Dios al frente de todo evento, aunque signifique ser completamente bíblico, dará lugar a preguntas inquietantes, por supuesto, ante la pesadilla del Océano Índico. Por lo menos y ante todo, ante la inmensa injusticia. Los pobres campesinos, ya desaventajados en su vida cotidiana, han sido golpeados física y emocionalmente más allá de lo que resulta creíble. Niños arrancados de los brazos de su madre, ahogados en el agua. Ahora, antes de sentir ira ante la injusticia de todo esto, y ponernos en contra de Dios, tendríamos que alejarnos un poco de la imagen, para ver el cuadro completo.

Todos los días mueren cientos de miles de personas. Esto lo vemos como algo «natural», aunque humanamente hablando, ¿qué hay de justo en ello? ¿Qué hay de «justo» en cualquier muerte? Si Dios impidiera todas las muertes excepto la de una sola persona, esa única muerte también sería «injusta» — quizá más injusta todavía.

La pregunta, entonces, es mucho más grande; no sólo ¿por qué el 11 de septiembre?, o ¿por qué la tragedia del tsunami? sino ¿porqué existe la muerte y el sufrimiento, cualquier muerte o sufrimiento? Y los cristianos han de enfrentar esta pregunta porque afirmamos tener las respuestas al verdadero significado de la vida, del universo, y de todo.

¿Cómo se puede empezar a dar una respuesta cristiana, de integridad bíblica, sin tomar en serio la historia de Génesis?2 Esa historia nos relata la creación de un mundo que era bueno, en el que la muerte y el sufrimiento no eran «naturales», sino intrusos. Ocurren porque la humanidad se rebela contra su creador (Génesis 3). Pero si los fósiles formados a lo largo de millones de años, que tantos cristianos aceptan como «hecho», la Caída entonces no es la respuesta a la maldad, en especial a la «maldad natural», porque los fósiles muestran que sí hubo muerte, derramamiento de sangre y sufrimiento. Así que si existieron hace millones de años, antes de que fuera creado el hombre, también existía entonces el pecado. Esta es la piedra contra la que chocan inevitablemente los argumentos. Es la razón por la que la edad de las cosas no es un debate académico oscuro que los cristianos pueden guardar «para mirar después». Porque golpea al corazón de las preguntas más grandes en relación a la naturaleza de Dios, el pecado, la maldad y la muerte; preguntas que están en el centro de la creencia cristiana (o de los motivos para no creer, para tal caso).

Sin embargo, y aunque inadecuadamente, cuando intentamos ver las cosas desde el punto de vista de Dios y no del nuestro, todo se ve muy distinto. De repente no hay nada injusto en la muerte de nadie, no importa en qué circunstancias. Dios es el Juez soberano, totalmente santo (1 Juan 1:5). Por ello sería imposible evitar ver Su completo aborrecimiento del pecado más pequeño siquiera. Desde Su perspectiva, sería totalmente legal y justo borrarnos a todos, del modo que fuera.3

Sin embargo, Dios también es misericordioso, amoroso (2 Pedro 3:9), y paciente. En la más profunda demostración de misericordia y gracia que podamos imaginar, Él se puso en nuestro lugar de seres humanos, como Dios Hijo. Vino a sufrir y a morir, no como un mártir, sino para que Su ira recta contra el pecado se aplacara, y para pagar la penalidad en representación de quienes ponen su confianza en Jesucristo y reciben Su don — el perdón por sus pecados y la admisión a la familia de Dios — por fe.

Todos los días tenemos recordatorios de Su maldición sobre la creación. Cuando se ven focalizados por explosiones concentradas, como en este desastres reciente, recordamos doblemente lo terrible del pecado. ¿Es que nos volvemos insensibles al sufrimiento por conocer las respuestas a «la imagen completa»? No, para nada. Sentimos aún más compasión, así como el Señor Jesús sintió cuando vivió entre nosotros. A causa de Jesús, los cristianos — quienes toman la Biblia como Palabra de Dios, y conocen a Jesucristo como el Creador hecho carne — tenderán a estar entre los primeros que ponen la mano en el bolsillo para ayudar a aliviar la agonía. Permítame explicar por qué digo esto con confianza y esperanza.

Un representante de World Visión me dijo confidencialmente que son las iglesias y cristianos bíblicos, conservadores, los que se cuentan entre los dadores más generosos para ayudar por medio de esta organización a la gente en los países más pobres.4 Tiene sentido, claro. La Palabra de Dios nos manda a hacer el bien a todos. Pero si uno no cree que la Biblia es realmente verdad, entonces habría pocos motivos para hacer sacrificios por los demás. En tanto (si puedo hacer una leve modificación a las magníficas palabras de aquel gran misionero C. T. Studd): «Si Cristo es Dios y murió por mí {es decir, si la Biblia es real y completamente verdad} entonces nada que haga yo en obediencia a Él es demasiado».

Agregado (4/1/05) — más recursos en nuestro sitio web

¿Cómo ayudar?

Aunque Creation Ministries Internationalno está directamente involucrado en esfuerzos de recaudación de fondos, reconocemos que muchos de nuestros lectores querrán ayudar. Le recomendamos que participe con su iglesia o agencia de misión, en su localidad. Si le interesan otros ministerios cristianos, por favor vea: http://www.gospelcom.net/content/disaster. Para participar de esfuerzos a nivel mundial, podrá buscar en Google “christian tsunami relief”.

El tsunami y el diluvio

Se cree que el terrible terremoto que diera lugar al desastre del tsunami en Asia, fue el resultado del desplazamiento repentino de dos placas tectónicas en la corteza terrestre. La teoría más prominente hoy en referencia al mecanismo del Diluvio de génesis, es la de las Placas Tectónicas Catastróficas (PTC). El mayor proponente es el científico creacionista Dr John Baumgardner. El Dr Baumgardner, que se jubiló recientemente luego de años de servicio en los Laboratorios Nacionales de Los Alamos, es también un experto de reconocimiento mundial en materia de placas tectónicas (incluyendo los modelos actuales de la mecánica y dinámica de la corteza terrestre). Rechaza los millones de años que normalmente se asocian con las placas tectónicas y el corolario del «desplazamiento continental» y señala amplia evidencia científica que afirma que el movimiento de los continentes, por ejemplo, debe haber sucedido relativamente rápido. (Ver The Creation Answers Book, Capítulo 11.) Al observar el resultado del desplazamiento relativamente menor (aunque de horrorosas consecuencias), no es difícil imaginar algunas de las fuerzas que se liberaron en los tiempos del diluvio de Noé - PTC, concluyendo que el lecho del océano se recicló en cuestión de semanas. No es de extrañar que la Biblia tenga una palabra especial en hebreo (mabbul, distinta de la palabra utilizada para una inundación común), reservada exclusivamente para el Diluvio, el cataclismos que en tiempos de Noé destruyó la tierra y es responsable de enormes cantidades de capas de sedimentos y fósiles. Incidentalmente, los arquitectos navales coreanos señalaron que el Arca podría haber soportado olas 4 o 5 veces más grandes que este tsunami (de sólo unos 6 metros). ver Safety investigation of Noah’s Ark in a seaway.

Referencias y notas

  1. Se han dado cifras aún mayores. Algunos expertos sugieren que la mayor parte del movimiento ha sido horizontal y no vertical. Volver al texto.
  2. A pesar de los desafíos presentados por no creyentes, no hay motivo para que el cristiano deba explicar por qué suceden eventos en particular, es decir ¿Por qué mueren ciertos grupos de personas, y otros no? . Como dijimos aquí, el desastre «natural», a pesar de ser totalmente actividad de Dios, seguirá un patrón que parezca al azar (en ausencia de la actividad milagrosa o no-normativa de Dios), por lo que obedecerá a las leyes naturales que describen la actividad normativa de Dios. Así que no hay necesidad de sentirse filosóficamente intimidado por informes de la muerte de un cristiano, en tanto que un Hindú a su lado se salvó, por ejemplo. Cuando cayó la Torre de Siloé y murieron personas (Lucas 13:4–5), Jesús dejó bien en claro que no habían muerto porque eran «más pecadores» que otros, que se salvaron. Para ver más puntos de reflexión sobre Acciones de Dios aparentemente al azar, vea mi presentación en el libro Walking Through Shadows sobre «efectos mariposa» y «la cucaracha que mató a la Princesa Diana». Volver al texto.
  3. En una de mis charlas un escéptico afirmó que el Diluvio hacía de Dios «el más grande asesino en masa de toda la historia». Pero el asesinato es la muerte ilegal de vidas humanas inocentes. Primero, desde la perspectiva post-Caída de Dios, no hay tal cosa como «humano inocente». Y segundo, el concepto de asesinato presupone una ley universal de que tales cosas están mal, lo cual sólo puede ser verdad si hay un Dador de Ley, que el escéptico niega. Como Creador, Dios ha decretado que es ilegal que un ser humano toma la vida de otro, pero el Juez de toda la tierra no actúa en contra de Sí mismo cuando toma una vida, lo cual sucede cada vez que muere uno de nosotros, sin importar cuál sea «la causa» (tsunami, ataque al corazón, y hasta el suicidio). Volver al texto.
  4. Los cristianos liberales (es decir, los que se toman alarmantes libertades ante las verdades bíblicas) hablan mucho de la justicia social y de ayudar a los países pobres — todos conceptos nobles, en verdad. Pero en la práctica, aunque buscan que se dicten leyes para tomar dinero de los ricos para dar a los pobres, como grupo son los que menos ponen la mano en sus propios bolsillos. Volver al texto.

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