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¿Creó Dios la vida en otros planetas?

De lo contrario, ¿por qué es el universo tan grande?

por
traducido por Nehemias Jaruchik (altoconcept.com)

Publicado en: Creation 29(2): pp. 12–15, marzo de 2007

[INTRODUCCIÓN AGREGADA EN NOVIEMBRE DE 2009:
Desde que Gary Bates, el CEO de CMI-US, fue citado por la CNN hace unos días, hemos recibido numerosas consultas de todo el mundo sobre el tema. A la luz de este reciente acontecimiento, estamos reeditando el siguiente artículo de Gary (el autor del conocido libro creacionista Alien Intrusion: UFOs and the Evolution Connection) que será de gran interés para comprender este fenómeno en auge.]

Muchas personas, sean cristianas o no, tienen dificultad para creer que la tierra es el único planeta habitado en este enorme universo. En resumen, ¿hay vida en otros planetas?

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Aquellos que creen que la vida evolucionó en la Tierra generalmente ven como un hecho factible que la vida ha evolucionado en innumerables planetas. A su vez, el descubrimiento de la vida en otros planetas sería una confirmación de su creencia en la evolución.

Pero incluso muchos cristianos piensan: «Dios tiene que haber creado vida en otro lugar, de lo contrario, el espacio en este enorme universo estaría totalmente desperdiciado.» En mi experiencia, esta parece ser la principal razón subyacente por la que la gente piensa que debe haber otra vida allí afuera. Sin embargo, nuestra ideas debes basarse en lo que Dios dijo que hizo (la Biblia), y no en lo que pensamos que haría, debería o podría haber hecho.

En primer lugar, dado que Dios es quien creó el universo, escasamente puede ser «grande» para Él. A los humanos nos cuesta comprender su inmensidad porque nuestro conocimiento se limita a las dimensiones de tiempo/espacio, dentro de las cuales existimos, y es complicadísimo intentar comprender cualquier cosa más allá de nuestra existencia dimensional. El tamaño solo es relativo a nosotros como habitantes de este universo. Y el tamaño y el tiempo están en cierto modo relacionados. Por ejemplo, debido a que el universo es tan grande, nos solemos preguntar cuánto tiempo nos tomaría viajar a través de él. Pero, el tiempo mismo comenzó con la creación del universo físico, entonces, ¿cómo podemos comprender qué es o puede ser la eternidad? ¿Qué había «antes» del universo? Del mismo modo, ¿cómo podemos imaginarnos cuán «grande» es Dios? No podemos medir a Dios utilizando una cinta métrica que esté hecha de los mismos átomos que Él mismo hizo. Un ejemplo de esto sería que alguien le pidiera construir una casa pequeña y lo hiciera. Y después se le pidiera que construyera una casa grande. Dentro de nuestras dimensiones, la construcción de la casa más grande requerirá más esfuerzo y más tiempo. Pero, ¿es más difícil o le toma más tiempo a Dios construir un gran universo en comparación con uno más pequeño (de acuerdo con nuestra perspectiva sobre lo que constituye grande o pequeño)? Por supuesto que no, porque no está limitado por el tiempo y el espacio que Él mismo creó. Isaías 40:28 dice: «¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio…»

Nos impresiona que Dios haya hecho miles de millones de galaxias con miles de millones de estrellas, y además de manera adecuada (porque esa es una de las razones para hacerlas). Aunque, como se mencionó anteriormente, el tamaño no es un problema para Dios. Las estrellas son estructuras relativamente simples, pues son grandes bolas de gas. Se necesitaría más «aportación creativa», en este sentido, para que Jesús alimentar milagrosamente a cinco mil personas, que para la creación de innumerables cuásares (incluso en la estructura de un pez muerto existe una inmensa complejidad genética).

La Biblia y los extraterrestres

A menudo oímos esta pregunta: «Sólo porque la Biblia enseña que Dios creó vida inteligente en la Tierra, ¿por qué no pudo haberla creado en otro lugar?» Después de todo, las Escrituras no mencionan todos los detalles; p. ej., los coches. Sin embargo, la objeción bíblica a los extraterrestres no es simplemente un argumento desde el silencio. Los automóviles, por ejemplo, no son un problema para la salvación, pero creemos que los seres dotados de sentidos, inteligentes y capaces de tomar decisiones morales sí lo son, porque socavan la autoridad de las Escrituras. En resumen, comprender el panorama general del mensaje de la Biblia/evangelio nos permite concluir con claridad que la razón por la cual la Biblia no menciona extraterrestres (los ET) es que no hay ninguno.1 Seguramente, si la tierra fuera gratamente visitada por extraterrestres de una galaxia muy, muy lejana, entonces uno esperaría que la Biblia, y Dios en su soberanía y conocimiento previo, mencionase un evento tan trascendental; porque ésto claramente redefiniría el lugar del hombre en el universo.

  1. La Biblia indica que toda la creación gime y sufre bajo el peso del pecado (Romanos 8:18–22). El efecto de la maldición después de la Caída de Adán fue universal.2 De lo contrario, ¿cuál sería el propósito de que Dios vaya a destruir toda esta creación para dar paso a una Tierra nueva y cielos nuevos? 2 Pedro 3:13, Apocalipsis 21:1 y sigs.. Por lo tanto, todos los extraterrestres que viven en otro lugar habrían sido (injustamente) afectados por la «maldición adánica» sin ser ellos culpables: no habrían heredado la naturaleza pecaminosa de Adán.

  2. Cuando Cristo (Dios) apareció en carne, no vino a la Tierra solo para redimir a la humanidad, sino a toda la creación (Romanos 8:21, Colosenses 1:20). Sin embargo, la muerte expiatoria de Cristo en el Calvario no puede salvar a estos hipotéticos extraterrestres, porque uno debe ser un descendiente físico de Adán para que Cristo sea nuestro «pariente-redentor» (Isaías 59:20). Jesús fue llamado «el último Adán» porque hubo un primer hombre real: Adán (1 Corintios 15: 22,45), no un primer Vulcano, Klingon, etc. Esto debe ser así para que un sustituto humano y sin pecado tome el castigo que todos los humanos merecen por el pecado (Isaías 53:6,10; Mateo 20:28; 1 Juan 2:2,4:10), sin necesidad de expiar ningún pecado (inexistente) propio (Hebreos 7:27). 

  3. Como esto significa que cualquier extraterrestre se perderá por la eternidad cuando esta creación actual se destruya en un calor ferviente (2 Pedro 3:10, 12), algunos se han preguntado si el sacrificio de Cristo podrá repetirse en otros lugares y para otros seres. Sin embargo, Cristo murió una vez por todas (Romanos 6:10, 1 Pedro 3:18) en la tierra. No va a ser crucificado y resucitado nuevamente en otros planetas (Hebreos 9:26). Esto se confirma por el hecho de que la iglesia redimida (terrenal) es conocida como la Esposa de Cristo (Efesios 5:22-33; Apocalipsis 19:7-9) y es un matrimonio que durará por la eternidad.3 Cristo no será un polígamo con muchas otras novias de otros planetas.

  4. La Biblia no prevé que Dios redima a ninguna otra especie, como tampoco redime a los ángeles caídos (Hebreos 2:16).

¡Encájalos cómo puedas!

Una de las maneras de encajar a los extraterrestres en la Biblia se basa en una palabra que encontramos en Hebreos 11:3: «Por fe sabemos que Dios formó los mundos mediante su palabra, de modo que lo que ahora vemos fue hecho de cosas que no podían verse»

La palabra «mundos» aparece en la traducción KJV [Traductor o la versión Dios Habla Hoy en español], así cómo en otras, y algunos afirman que se refiere a otros planetas habitables. Sin embargo, la palabra es αἰῶν (aiōn), de donde derivamos la palabra «eones». Por eso las traducciones modernas traducen la palabra como «universo» (un continuo espacio-tiempo) porque describe correctamente «todo lo que existe en el tiempo y el espacio, visible e invisible, presente y eterno». Incluso si se refiriera a otros planetas, sería una extrapolación injustificada suponer que éstos albergan vida inteligente.

También debe recordarse que expresiones como «los cielos y la tierra» (Génesis 1:1) son una figura literaria conocida como merismo. Esto ocurre cuando dos opuestos o extremos se combinan para representar el todo o la suma de sus partes. Por ejemplo, si digo que «pinté el edificio de arriba a abajo», entendemos que esto significa todo el edificio. Del mismo modo, el hebreo bíblico no tiene una palabra específica para «el universo» y, en el mejor de los casos, puede decir «el todo». Por esa razón, utilizó el merismo «los cielos y la tierra». Está claro que algunos pasajes del Nuevo Testamento como Romanos 8:18-22 y Hebreos 11:3, mencionados anteriormente, apuntan a la creación del Génesis («cielos y tierra») y, por lo tanto, a todo lo que Dios hizo, así cómo al comienzo del mismo tiempo tal y cómo lo conocemos. (Vea esta explicación adicional.)

Las enseñanzas de Jesús causaban división entre los judíos, porque siempre creyeron que la salvación de Dios era solo para ellos. Jesús estaba reafirmando que sería el Salvador de toda la humanidad

Otro de los argumentos se encuentra en Juan 10:16, donde Jesús dice: «También tengo otras ovejas que no son de este redil; y también a ellas debo traerlas. Ellas me obedecerán, y formarán un solo rebaño, con un solo pastor.» Sin embargo, incluso Guy Consalmagno, un sacerdote jesuita y astronomo del vaticano, que cree en los extraterrestres (y por tanto, un «testigo hostil» para los qué no creen en los extraterrestres), reconoce que «en contexto, las “otras ovejas” son presumiblemente una referencia a los gentiles, no a extraterrestres» .4 Las enseñanzas de Jesús causaban división entre los judíos (vs. 19), porque siempre creyeron que la salvación de Dios era solo para ellos. Jesús estaba reafirmando que sería el Salvador de toda la humanidad.

Un enfoque novedoso

Una idea más reciente que admite a los extraterrestres surgió de la supuesta necesidad de proteger al cristianismo en caso de una verdadera visita extraterrestre a la Tierra. Michael S. Heiser, un influyente cristiano doctorado en hebreo bíblico y lenguas semíticas y que da charlas sobre los ovnis, afirma que los argumentos presentados anteriormente podrían no aplicarse a los extraterrestres creados por Dios. Como no son descendientes de Adán, no han heredado su naturaleza pecaminosa y, por lo tanto, no son moralmente culpables ante Dios. Al igual que los «conejitos» terrestres, estos extraterrestres no necesitan salvación; aunque morirán, no irán al cielo ni al infierno.

A primera vista esto parece un argumento convincente; después de todo, los ángeles caídos son inteligentes pero están más allá de la salvación («porque ciertamente [Dios] no socorrió a los ángeles, sino que socorrió a la descendencia de Abraham.» Hebreos 2:16). Los ángeles son inmortales y no de nuestra dimensión corporal. Los extraterrestres de Heiser, que van en naves espaciales, requieren un nivel de inteligencia que no tienen los conejos. Esto pone de manifiesto la injusticia de los efectos de la Caída, incluida la muerte y, en última instancia, la extinción cuando los cielos se «enrollen como un pergamino» (Apocalipsis 6:14). También parece extraño no asignar responsabilidad moral a las acciones de seres altamente inteligentes.

Heiser también afirma que la posición de la humanidad como hecha a imagen de Dios no sería alterada por estos inteligentísimos extraterrestres porque la «imagen» solo significa que los humanos han sido colocados como representantes de Dios en la tierra.

Sin embargo, la Biblia dice que estamos hechos a imagen y semejanza de Dios (Génesis 1:26). El hombre fue creado inmediatamente como un ser completamente inteligente hace unos seis mil años y estuvo involucrado en la artesanía poco después (Génesis 4:22). Desde entonces, incluso nosotros no hemos podido desarrollar tecnologías lo suficientemente avanzadas como para viajar a otros sistemas estelares. Si los extraterrestres fueran capaces de desarrollar increíbles naves espaciales más rápidas que la luz, necesarias para llegar aquí, uno supondría que fueron creados con un intelecto muy superior al nuestro, lo que los haría aún más semejantes a Dios comparado con nosotros. O bien, su creación es mucho más antigua que los seis mil años del período bíblico de seis días, o bien los alienígenas fueron creados antes que el hombre y tuvieron tiempo suficiente para desarrollar sus tecnologías. Sin embargo, Dios creó la Tierra en el primer día y los cuerpos celestiales en el cuarto día.

Influencias externas a la Biblia

Heiser no promueve la evolución teísta, pero sí simpatiza con un universo de miles de millones de años, como también lo hace el creacionista progresista Dr. Hugh Ross.5 En teoría, esto permitiría el tiempo necesario para que cualquier extraterrestre desarrollase tecnologías de ciencia-ficción requeridas para llegar aquí. Pero, este es un razonamiento circular.

Hay un gran problema para el Evangelio con estas largas edades. En primer lugar, es importante comprender que la idea científica moderna de largas edades (es decir, millones y miles de millones de años) deriva de la creencia de que las capas de rocas sedimentarias en la Tierra representan eones de tiempo.6 Esto a su vez se deriva de la suposición dogmática de que no hubo actos de creación o un diluvio universal, de modo que las características de la Tierra deben explicarse por los procesos producidos en la actualidad.7 Esta filosofía del uniformitarianismo parece cumplir ampliamente la profecía del apóstol Pedro registrada en 2 Pedro 3:3-7.

El conflicto con el Evangelio es que estas mismas capas de roca contienen fósiles, un registro de cosas muertas que evidencian violencia, enfermedad y sufrimiento. Por lo tanto, la creencia en millones de años—incluso sin evolución—coloca la muerte y el sufrimiento mucho antes de la caída de Adán. Esto socava el Evangelio y las mismas razones por las cuales Cristo vino a la tierra (tal como revertir los efectos de la Caída). Romanos 5:12 establece claramente que el pecado y la muerte entraron en la creación como resultado de las acciones de Adán. No hubo muerte antes de la caída.

Clasificando el orden de la creación

El Salmo 8:5 dice que el hombre fue hecho un poco más bajo que los ángeles y coronado de gloria y honor. Heiser ha dicho que la salvación se basa en el rango, no en la inteligencia. Si es así, ¿que rango ocuparían estos extraterrestres que no menciona la Biblia? Por ejemplo, ¿estarían en un lugar más alto que el hombre, y más bajos que los ángeles? Si estos extraterrestres tan avanzados fueran capaces de visitar la tierra, la humanidad ahora estaría sujeta a su dominio. (Incluso si los extraterrestres fueran amistosos, potencialmente serían mucho más poderosos debido a su inteligencia y tecnología). Esto sería una violación directa de la estructura de autoridad establecida por Dios cuando ordenó a la humanidad que «sometiera» la tierra—conocido como el mandato de dominio (Génesis 1:28).

Sé inspirado

El Salmo 19:1 nos dice que una de las razones principales por la cual el universo es tan vasto: «Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos». Hay muchos pasajes similares en las Escrituras. Nos ayudan a entender quién es Dios y lo poderoso que es.

Nos hace recordar que cuanto más vayamos descubriendo sobre este increíble universo, más deberíamos estar asombrados de Aquél que lo hizo todo. En resumen, en lugar de mirar hacia arriba y preguntarnos: «¿Qué más hay ahí fuera?» e imaginarnos a extraterrestres que nunca hemos visto, deberíamos considerar a Aquél que lo hizo todo..

¿Existe «vida simple» en algún lugar del espacio?

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Dos «Mars Rovers» idénticos viajan por la superficie de Marte en busca de evidencia de agua. Los investigadores evolucionistas buscan ansiosamente señales de vida (incluso microscópica) del pasado o del presente.

El «panorama general» de la Biblia parece descartar la vida inteligente en otras partes del universo de Dios1 (ver texto principal). Pero, ¿qué pasaría si se encontraran bacterias en otros planetas? Esto es extremadamente improbable, pero las bacterias hechas por Dios no violarían el Evangelio (ver ¿Es la Biblia falsificable y lo haría un verdadero ET?). Y, en cualquier caso, probablemente cualquier «microbio en Marte» sería el resultado de la contaminación humana.2 ¿Cuál sería su propósito? Todo el enfoque de la creación es la humanidad en la Tierra; las formas vivas en la bella y equilibrada biosfera terrestre son parte de nuestro sistema de soporte vital.

Si se encuentran bacterias en otras partes del sistema solar será aclamado como prueba de que la vida puede «simplemente evolucionar».3 Sin embargo, como hemos predicho anteriormente de forma impresa, en un evento tan poco probable como este, los organismos tendrán un ADN «terráqueo», etc., lo cual sería consistente con haberse originado aquí como contaminantes, ya sea que fueran transportados por sondas recientes hechas por el hombre o a través de fragmentos de roca lanzados desde la Tierra por impactos de meteoritos.

Referencias

  1. Compárese Grigg, R., (200) Did life come from outer space? Creation 22(4): pp. 40–43; creation.com/life-from-space, Bates, G., (2004) Alien Intrusion: UFOs and the evolution connection, Arkansas, EE.UU., Master Books.
  2. Sarfati, J., (2002) Conclusive evidence for life from Mars? Remember last time! creation.com/mars.
  3. Matthews, M., (3003) Space life? Answering unearthly allegations, Creation 25(3): pp. 54–55; creation.com/space-life.

Referencias y notas

  1. Por supuesto, hay seres angelicales. Estos fueron creados antes de la semana de la creación. Conocidos como «Hijos de Dios» y «Estrellas de la mañana» en el libro poético de Job, estos se regocijaron y cantaron por la formación de los «fundamentos» de la tierra (Job 38:7). Regresar al texto.
  2. Sarfati, J., (2005) The Fall: a cosmic catastrophe: Hugh Ross’s blunders on plant death in the Bible, Journal of Creation 19 (3): pp.60–64; creation.com/plant-death. Regresar al texto.
  3. La iglesia fue comprada con la sangre de su Salvador por la herida en su costado, una clara analogía con la primera mujer que nació a través de un «herida» del costado de Adán. Regresar al texto.
  4. Consolgmagno, G., (2006) Humans are not God’s only intelligent works. De hecho, adoptó el lado afirmativo en un debate con el Dr. Jonathan Sarfati de CMI (no vieron sus propios argumentos hasta su publicación en Science and Theology News). Regresar al texto.
  5. De manera similar a los hipotéticos extraterrestres de Heiser, Ross cree que existían seres sin alma antes que Adán. Para una refutación completa de las ideas de Ross, ver Sarfati, J., (2004) Refuting Compromise, (2004) Arkansas, EE.UU., Master Books. Regresar al texto.
  6. Henry, J.F., (2003) An old age for the earth is the heart of evolution, Creation Research Society Quarterly 40 (3): pp. 164–172; creationresearch.org/crsq/articles/40/40_3/Henry.htm. Regresar al texto.
  7. Mortenson, T., (2004) The Great Turning Point, Arkansas, EE.UU., Master Books. Regresar al texto.

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