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Mutaciones genéticas ¿superhéroes?

foto: iStockphoto6979-superhero

escrito por
traducido y abreviado para niños por la Crystal y Luis Carrillo

Spider-Man y Wolverine son superhéroes de Marvel Comics. Spider-Man, cuyo nombre real es Peter Parker, fue creado por Stan Lee en 1962. Según cuenta la historia, el adolescente ratón de biblioteca es mordido por una araña radiactiva que altera su ADN y le otorga habilidades especiales que normalmente solo las arañas tendrían. Wolverine, conocido como Logan, fue creado por Len Wein en 1974. Nació como un “mutante” cuyo cuerpo tiene la habilidad de curarse y repararse casi instantáneamente. Wolverine es parte de un grupo de héroes de cómics que son todos mutantes, llamados X-Men porque tienen el X-Gene que otros humanos no tienen. Para la mayoría, pero no para todos, el X-Gene tiene un efecto fenotípico notable.

Ambos personajes muestran habilidades que están mucho más allá de las capacidades de cualquier ser humano y cuando era niño esto me fascinaba. Imagina poder correr por paredes, saltar distancias increíbles, poder curarte casi instantáneamente y, por supuesto, ¡detener a los malos! En Spiderman, el tema evolutivo no se empuja con tanta fuerza, aunque está implícito que la radiactividad que provocó la mutación de la araña es la causa de la mutación de su propio ADN, lo que le otorga sus superpoderes. Pero en X-Men el tema evolutivo siempre ha sido explícito. Por ejemplo, en la apertura de la primera película de X-Men, Patrick Stewart, interpretando al profesor de X-Men Charles Xavier, dice: “La mutación, es la clave de nuestra evolución, nos ha permitido evolucionar de un organismo unicelular a las especies dominantes en el planeta. Este proceso es lento, normalmente toma miles y miles de años, pero cada pocos cientos de milenios, ¡la evolución avanza!” La misma declaración la hacen diferentes personajes en las otras dos películas de X-Men.

Se cree que la evolución ha ocurrido en pequeños pasos graduales durante millones de años y requiere mutaciones (errores de copia aleatorios que ocurren en nuestro ADN) para generar nueva información para que la selección natural actúe, lo que da como resultado novedades que cambian un tipo de animal o planta en otro. Sin embargo, nunca se ha observado ninguna mutación que haya agregado información al genoma, y las mutaciones que se han estudiado siempre conducen a una disminución de la información.