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Cómo llegamos a ser pelirrojos? (no fue la evolución)

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Fotografía por Brenda Alder

por la 
traducido por Ramon Gomez (creationismo.net)

La melanina, el pigmento que se encuentra en el cabello y en la piel, se presenta en dos formas. La eumelanina produce un color entre marrón y negro, mientras que la feomelanina produce un color entre amarillo y rojizo. Recientes investigaciones han demostrado que el cabello de color rojizo es a menudo el resultado de mutaciones ocurridas en un solo gen. El gen en su estado normal induce un incremento de la producción de eumelanina que hace que la piel se broncee bien en respuesta a la luz solar. Sin embargo, las formas mutantes del gen, producen una proporción mayor de feomelanina (y por tanto de cabello de color rojizo), así como una piel que se quema más fácilmente por el sol y una mayor susceptibilidad a cánceres de piel.

Todo esto armoniza bien con el relato presentado en Génesis. Dios lo creó todo muy bien. Desde la caída (Génesis 3), las mutaciones han ido causando alteraciones en los genes originales. Pero estos nuevos “alelos” (variantes de genes) tienen efectos dañinos en los procesos bioquímicos existentes. Este tipo de errores no proporcionan en modo alguno una explicación razonable a la aparición de vías metabólicas complejas; sólo alguien mucho más sabio que nosotros pudo haberlas creado. El hecho de que un organismo tolere un cierto número de mutaciones nos muestra que éste ha sido bien diseñado, un diseño menos sofisticado simplemente no sería capaz de tolerar tales errores.

Fuente

  1. American Journal of Human Genetics, noviembre de 2004, pp. 739–751.

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