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¿Por qué murió Jesús?

El sistema de sacrificios y la creación

por
traducido por Sally Lee Arias

Publicado 6 abril 2010 (GMT +10)
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En mi artículo titulado “La prueba ‘litmus’ evangélica”, hablé de cómo se está aguando el término “evangélico”. La “prueba de ‘litmus’” que sugerí, para evaluar si alguien realmente es un verdadero evangélico, era si aceptaba las palabras de Génesis capítulos 1 al 11 en forma literal. Un argumento contra Génesis 1–11 representa un ataque contra la autoridad de la Biblia, y a su vez, contra Dios.1

Ahora, muchas personas que se identifican como evangélicos disputarían eso, insistiendo que “no es relevante” para su fe el asunto de creación versus evolución, o que la historia de la creación puede tener varias interpretaciones. Sin embargo, sostengo que ambas posiciones presentan problemas teológicos mayores, que socavan el evangelio desde sus fundamentos.

Por ahora, no voy a tratar la ciencia de la creación versus la evolución, dado que ella ya ha sido bien explicada en otras partes; mas bien, busco ampliar el punto teológico que quedó pendiente en mi artículo anterior sobre “¿Por qué murió Jesús?”

Ningún evangélico genuino puede sostener que la Cristología (el estudio de Cristo) sea algo “irrelevante”. Millard Erickson dice que nuestro “entendimiento de Cristo tiene que ser la cosa central y determinante para el mismo carácter de la fe cristiana. Todo lo demás es cosa secundaria frente a lo que uno piensa de Cristo”.2 Sin embargo, gran parte de la teología ha sido afectada por la “ciencia”; y en particular, la Cristología ha dejado de lado asuntos como la genealogía de Cristo que Lucas enumera hasta Adán, y la enseñanza de Pablo de que la muerte llegó al mundo debido al pecado de Adán.

La Cristología en sí es un tema sumamente extensa, y el espacio aquí no permite entrar mucho en detalle. Basta decir que hay dos principales maneras de ver a Jesús: desde la perspectiva del hombre (la Cristología desde abajo) o desde la perspectiva de Dios (Cristología desde arriba). La primera, aunque es técnica y teológicamente valida, tiende a ser el dominio de los estudiosos liberales que dudan de la veracidad y la misma autoridad de la Biblia. La Cristología desde arriba se alinea más con la posición evangélica que acepta la Biblia como la inspirada Palabra de Dios. Aquí, entonces, enfocaré este punto de vista y sus implicaciones.

Si hacemos un conteo de versículos en la Biblia sobre cualquier tema, para darnos cuenta de lo que Dios considera es de más importancia, claramente el énfasis principal es la cruz. No hay una información directa sobre la apariencia de Jesús, Sus gustos, preferencias, etc. Dos de los evangelios tampoco dan detalles directos de Su nacimiento. Por el contrario, más de la mitad de los capítulos de los evangelios se dedica a la última semana de Su vida: los eventos inmediatamente antes de ella, o los acontecimientos justo después de Su crucifixión.

El debate creación versus evolución a menudo se discute desde el punto de vista científico, pero ¿qué del impacto de la historia de la creación en el tema de la Cristología, y especialmente la muerte de Jesús? Hay tres temas en particular que necesitan un estudio cuidadoso.

  • ¿Qué es la muerte?
  • ¿Por qué Jesús tuvo que morir?
  • ¿Cuáles requisitos tenía que cumplir para morir por nosotros?

Estos tres temas son claves, de modo que los siguientes argumentos, aunque los explico aquí en forma breve, son importantes y relevantes a la historia de la creación.

Para los evolucionistas, sean los teístas o los de opinión humanista, la muerte y el sufrimiento han ocurrido durante millones o aún billones de años antes de que el hombre evolucionara o apareciera por procesos no escritos en la Biblia. Pero, ¿qué es la muerte y de dónde vino?

Dos récords, Génesis y el Nuevo Testamento (Romanos 5:12), dicen que la muerte entró en el mundo por el pecado de un hombre, con la clara implicación de que no existía la muerte antes de Adán. Entonces, ¿por qué pasamos por alto que ambos Testamentos dicen e implican que la muerte es algo “natural”, tal como piensan los evolucionistas?

Es interesante que los evolucionistas tranquilamente acepten la muerte como algo integral en el proceso de la selección natural. Sin embargo, a menudo acusan al “Dios del Antiguo Testamento” de ser cruel por exigir sacrificios de sangre, primero de animales, y finalmente, de Jesús a nuestro favor. La verdad es que el Autor y Creador de la vida, según la Biblia, tiene el “derecho” (como se dice hoy) de quitar esa vida. En vista de esto, solo cuando una persona haya hecho lo que Dios hizo, y haya creado vida desde la nada, podría opinar sobre quién tiene el derecho de ordenar las reglas sobre esa nueva forma de vida!

De hecho, la primera muerte (mencionada o implicada) en la Biblia fue cuando Dios mató a un animal (posiblemente un cordero) para proveer pieles para cubrir a Adán y Eva. Con esta acción Dios inició el sistema de sacrificios por derramamiento de sangre para cubrir el pecado. Este sistema es claramente explicado en el relato sobre Caín y Abel de Génesis 4. La primera alusión a la victoria de Cristo sobre Satanás es en Génesis 3:15. Al continuar leyendo, Génesis 4 presenta la relación entre el pecado y el sistema de sacrificios, después presenta una referencia a la llegada de Cristo, y la necesidad de Su muerte como sacrificio.

Ahora, la mayoría de los evangélicos estaría de acuerdo que Jesucristo tenía que morir por nosotros, y que lo podría cumplir por ser: a) humano, b) divino, c) hombre, d) primogénito, e) perfecto y sin tacha. ¿Pero por qué? ¿Desde dónde establecemos estos requisitos? Los estudios teológicos evangélicos proveen ampliamente los versículos que demuestran la humanidad de Jesús y Su deidad; y los últimos tres requisitos son parte del sistema de sacrificios.

Aunque este sistema de sacrificios existía desde “el principio”, solamente fue con Moisés que recibimos la ley y la lista de los requisitos específicos que Jesús tenía que cumplir para poder morir por nosotros. De todos modos, si Génesis 1–4 no se acepta en forma literal, se ha quitado la explicación del sistema de sacrificios (y otros temas bíblicos virtualmente universales), y no habría una justificación bíblica válida de por qué Jesús tuvo que morir.

Entonces, ¿cómo llenó Jesús los requisitos puestos unos 1.500 años antes de Su llegada? En el Nuevo Testamento encontramos que Jesús era hombre y primogénito (Lucas 2:2). Nació de una virgen con el Espíritu Santo como “padre” (Lucas 1:26-38) para romper la línea del pecado heredada. Estaba sin mancha (Colosenses 1:22; 1 Pedro 1:19). ¡Él era también humano y divino, de modo que Él lo cumplió todo!

Es aquí donde el asunto de creación versus evolución, y el asunto de largos años, dejan de ser “irrelevantes”. Todo está inexorablemente ligado a la autoridad de la Biblia, a la Cristología, y últimamente, a nuestra propia redención.

Sencillamente, sugerir que el récord de Adán y Eva (y lo del pecado y la muerte) es solamente un mito o que debe ser “interpretado de otra manera”, es un ataque frontal contra Dios, la autoridad de las Escrituras, y un cuestionamiento del propósito de la muerte de Jesús. También es un ataque contra el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento. Lucas traza la genealogía de Jesús hasta Adán (Lucas 3:23-38), Pablo describe a Jesús como el “postrer Adán” (1 Corintios 15:45) y hay otras referencias a Adán en el Nuevo Testamento (1 Timoteo 2:13-14; Judas 1:14). El pecado y su relación con la llegada de la muerte también están conectados con Adán en el Nuevo Testamento (Romanos 5:12). Si Adán no hubiera sido un personaje literal e histórico, entonces nada en la Biblia podría ser aceptado en forma literal. ¡Esto es algo que los ateos entienden mejor que muchos evangélicos! Peor aún, la razón por la cual Jesús vino y murió por nosotros estaría destruída, y juntamente con ello, nuestra redención.

¿Pero puede Dios haber utilizado la evolución? Y ¿qué del asunto de largos años?

Si Adán y Eva eran personajes históricos, claramente no hay necesidad de usar la evolución en este punto, dada la evidencia de la genealogía de Jesús en Lucas. Además, si no existía la muerte antes de Adán (Romanos 5:12), allí tampoco cabe la evolución; está completamente descartada.

Entonces, solamente podría caber gran cantidad de años antes de Génesis 1:2, ¿pero con qué propósito? Si creemos la Biblia desde la creación de Adán, ¿por qué dudar de Dios sobre estos cortos versículos? ¿Cómo se le pudiera ocurrir a alguien inventar una “brecha” entre Génesis 1:1 y 1:2, o desear tomar los días de Génesis como “días de Dios y no días del hombre” u otra “explicación” para negar el sentido literal de Génesis. La única razón sería el deseo de adoptar la teología de una cosmovisión humanista, anti-bíblica, y anti-sobrenatural que exige larguísimos años para que la evolución funcione.

La Biblia enseña que Jesucristo es el “postrer Adán” (1 Corintios 15:45), quien vino a morir por nuestros pecados en la cruz. Él nos ha provisto la manera de ser reconciliados con Dios y vivir con Él por toda la eternidad. Como dice Pablo en Gálatas 1:6.7, ¡cualquier otro “evangelio” no es el verdadero Evangelio!

Referencias

  1. Este artículo fue adaptado de lo escrito por Birch, R, Why Did Jesus Die?—The sacrificial system and Creation (¿Por qué murió Jesús?—el sistema de sacrificios y creación), Salt Shakers Journal, November 2009; saltshakers.org.auRegresar al texto.
  2. Erickson, M.J., Christian Theology (Teología cristiana), Baker Book House, Grand Rapids, Michigan, p. 663, 1985. Regresar al texto.